Demandan a Bad Bunny por uso de “casita” en conciertos
Un hombre demanda a Bad Bunny por usar su hogar en un concierto sin compensación. Román Carrasco Delgado, dueño de la propiedad en Humacao, alega que su casa fue utilizada sin acuerdo ni pago en la producción “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”. La demanda fue presentada en San Juan, alegando explotación comercial. La residencia aparece en videos y como base para la serie de conciertos de Bad Bunny en el Coliseo José Miguel Agrelot.
Un hombre ha interpuesto una demanda contra Bad Bunny por el uso de su hogar en un concierto sin compensación. Román Carrasco Delgado, propietario de la casa en Humacao, afirma que su propiedad fue utilizada en la producción “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” sin su consentimiento ni pago, lo que ha dado lugar a una demanda por explotación comercial. La casa ha aparecido en videos y ha servido como base para los conciertos de Bad Bunny en el Coliseo José Miguel Agrelot.
Imagina que te enteras de que tu casa ha sido utilizada en un concierto de Bad Bunny sin que te hayan pedido permiso. Eso es lo que le ocurrió a Román Carrasco Delgado, dueño de una propiedad en Humacao, quien ha presentado una demanda contra el famoso cantante urbano. La casa de Román ha sido parte de la producción del concierto “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” y ha sido el escenario principal para la serie de conciertos de Bad Bunny en el Coliseo José Miguel Agrelot.
Según la demanda presentada en San Juan, Román Carrasco Delgado, de 84 años, afirma que fue contactado por representantes de las compañías Rimas Entertainment, Move Concerts y A1 Productions para utilizar su residencia en la filmación del cortometraje “Debí Tirar Más Fotos”. Sin embargo, Román sostiene que no se le explicó completamente el proyecto y que su firma fue obtenida de manera fraudulenta en contratos que no pudo leer, ya que no sabe leer ni escribir.
A pesar de haber recibido pagos iniciales, Román afirma que nunca dio su consentimiento de forma válida y que los demandados obtuvieron ganancias millonarias a través de la explotación de su propiedad. La demanda sostiene que los acuerdos fueron nulos debido a que se aprovecharon de la falta de educación de Román para engañarlo.
Imagínate la sorpresa y la indignación de Román al descubrir que su casa fue utilizada en un concierto de Bad Bunny sin su conocimiento ni consentimiento real. Esta historia nos recuerda la importancia de la transparencia y la ética en cualquier tipo de negocio, incluso en la industria del entretenimiento. Esperamos que esta situación se resuelva de manera justa y que Román reciba la compensación que merece por el uso de su propiedad.
