Desalojo de residentes para construcción de presa en Monte Grande: denuncian incumplimiento del gobierno en entrega de terrenos
Decenas de agricultores desalojados para la construcción de la Presa de Monte Grande en República Dominicana se quejan por falta de reubicación por parte del presidente Abinader. El vocero Santo Esteban Ferreras Florián denuncia que, a pesar de la promesa de reasentamiento hace cinco años, las familias afectadas siguen esperando una solución.
Decenas de agricultores en República Dominicana se encuentran en una situación desesperada. Fueron desalojados para dar paso a la construcción de la Presa de Monte Grande y, cinco años después, todavía no han sido reubicados como se les prometió. Las familias afectadas claman por una solución que les permita recuperar sus medios de vida.
El vocero del campesinado, Santo Esteban Ferreras Florián, líder del Comité de Lucha de la comunidad Los Güiros, ha alzado la voz ante la falta de cumplimiento por parte del presidente Abinader. La promesa de reasentamiento se ha convertido en una espera interminable para estas familias campesinas que perdieron sus tierras en aras de la construcción de la presa.
La situación se agrava al ver que las autoridades, incluido el Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Olmedo Caba Romano, no han tomado medidas para cumplir con la reubicación de los agricultores. La paciencia se agota y la exigencia de una reubicación inmediata se hace cada vez más fuerte.
Los campesinos, cuyas generaciones han trabajado la tierra ahora inundada por el embalse de la presa, se sienten abandonados. Les prometieron un nuevo comienzo en tierras fértiles, pero hasta ahora solo han recibido promesas incumplidas. La crisis socioeconómica que enfrentan es devastadora, con escasez de alimentos y pobreza extrema afectando a estas familias.
La falta de tierras cultivables ha obligado a muchos de estos agricultores a buscar trabajos informales en las ciudades, abandonando sus raíces agrícolas y separándose de sus seres queridos. La desesperación y la incertidumbre reinan entre aquellos que han perdido no solo sus tierras, sino también su sustento y su forma de vida.
