¡Opositores, Manténganse Alejados de Esa Tecla!
Un regidor del partido opositor PRM ha sido acusado de tráfico de drogas, lo que ha generado reacciones de dirigentes del PLD y la FP. Se cuestiona si el PRM debe purgarse de casos similares y si el país se encamina hacia un narcoestado. Se plantea la comparación de casos de narcotráfico entre regidores del PLD y se destaca la incautación de drogas durante el Gobierno de Luis Abinader. Se mencionan partidos anteriores y se argumenta que ninguno ha sido considerado un narcoestado.
Un regidor del partido de oposición PRM ha sido acusado de tráfico de drogas, desatando críticas de líderes del PLD y la FP. Se plantea si el PRM debe limpiarse de casos similares y si el país se dirige hacia un narcoestado. Se contrasta la situación con casos de narcotráfico entre regidores del PLD y se resalta la incautación de drogas durante el mandato de Luis Abinader. Se mencionan partidos anteriores y se argumenta que ninguno ha sido considerado un narcoestado.
Aprovechar el tema de las drogas con fines políticos es un tabú que ningún partido de oposición debería siquiera rozar. El reciente escándalo de un regidor del PRM acusado de tráfico de drogas ha generado reacciones de varios líderes del PLD y la FP, quienes hablan sin fundamento sobre la necesidad de purgar al PRM por casos similares o sobre la posibilidad de que el país se convierta en un narcoestado, como se rumorea en algunas redes sociales.
¿Cuántos casos similares hay realmente? ¿A qué narcoestado nos referimos? ¿Cuántos regidores del PLD fueron acusados de narcotráfico entre 2004 y 2020? ¿Cuántos traficantes reconocidos admitieron haber colaborado abiertamente con el PLD en esos 16 años? ¿Cuántos altos mandos militares estuvieron implicados en casos similares en el pasado? ¿Qué gobierno ha incautado más drogas en las últimas cuatro décadas que el de Luis Abinader?
Tanto el PRSC con Joaquín Balaguer, el PRD con Hipólito Mejía, el PLD con Leonel Fernández y Danilo Medina, y el PRM con Luis Abinader, no han sido ni son considerados narcoestados, ya que esa afirmación supera los límites de la racionalidad y cae en la bajeza. Ningún líder político debería lanzar acusaciones infundadas sobre este tema, ya que todos los gobiernos han contado con funcionarios y militantes vinculados al tráfico de drogas. La DEA, alcaldes y gobernadores de Estados Unidos también se han visto envueltos, pues muchos son tentados por la riqueza fácil que ofrece este negocio ilícito.
Dejemos de lado la hipocresía y evitemos que la lucha política se vea envuelta en una red maliciosa de acusaciones sobre un tema que no distingue entre edades, nacionalidades, ni afiliaciones políticas o religiosas.
Echemos un vistazo al pasado, revisemos un poco la historia reciente y veremos que ningún gobierno o partido ha estado exento de tener entre sus filas individuos vinculados al tráfico de drogas. Es algo natural en un país que no produce, pero que sirve de puente para el traslado de drogas hacia otros países.
A pesar de ello, no somos México, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela u otros países de Centroamérica, principales productores y traficantes, que no siempre dependen del cielo o del mar para transportar grandes cargamentos. Lo hacen por tierra, desde el sur, cruzando el Darién y llegando a Estados Unidos, el mayor consumidor a nivel mundial.
Haití representa otro desafío, con su ingobernabilidad, extrema pobreza y falta de controles, lo que facilita su uso como ruta para el tráfico de drogas hacia nuestro país y otras islas del Caribe.
Dejemos este tema fuera del debate político, para que el caos no se extienda como el polvo del Sahara.
