La rutina de descanso del papa León XIV en Castel Gandolfo: nadar, jugar tenis y leer
El papa León XIV elige Castel Gandolfo como refugio para descansar de la vida bulliciosa en el Vaticano. Cada semana visita esta localidad romana para disfrutar de actividades como leer, jugar al tenis y nadar en su piscina. A diferencia de su predecesor, Francisco, quien convirtió el Palacio Pontificio en un museo, León XIV ha retomado la tradición de refugiarse en esta antigua residencia papal tanto en verano como el resto del año.
El Papa León XIV ha elegido Castel Gandolfo como su refugio para alejarse de la bulliciosa vida en el Vaticano. Cada semana, se dirige a esta tranquila localidad romana para disfrutar de actividades como la lectura, jugar al tenis y nadar en su piscina. A diferencia de su predecesor, el Papa Francisco, quien convirtió el Palacio Pontificio en un museo, León XIV ha retomado la tradición de refugiarse en esta antigua residencia papal tanto en verano como durante el resto del año.
En los seis meses desde su elección, León XIV ha encontrado en Castel Gandolfo un lugar para descansar de la ajetreada vida en el Vaticano. Esta localidad romana, a las afueras de la capital italiana, en el borde de un volcán extinto donde se ha formado el lago Albano, ofrece un gran palacio y varias villas donde los papas solían escapar del calor del verano en la ciudad.
Aunque el palacio principal está ocupado por turistas y visitantes, el Papa León XIV se refugia en la cercana Villa Barberini, rodeada de extensos jardines y vigilada por una comisaría de policía que vela por su privacidad y seguridad. Aquí, el pontífice estadounidense disfruta de paseos, lecturas y sus deportes favoritos, como la natación en la piscina construida en la época de Juan Pablo II en los años ochenta.
Durante su estancia en la villa, el Papa León XIV se ejercita, lee, trabaja y atiende asuntos importantes por teléfono y correspondencia. Para él, esta pausa semanal es esencial para cuidar tanto su cuerpo como su alma. Los martes, el Papa regresa al Vaticano para cumplir con sus responsabilidades como líder de la Iglesia.
La presencia del Papa en la villa ha comenzado a atraer a personas que esperan verlo y saludarlo. Cada martes, los curiosos se congregan frente a la villa para ver al Papa asomarse al balcón, vestido de blanco, entre la niebla, para saludarles con la mano desde las alturas. Incluso un grupo de parejas del pueblo, acompañadas por su sacerdote en un cursillo prematrimonial, buscan la bendición del Papa durante su visita a la villa.
La rutina del Papa León XIV en Castel Gandolfo se ha vuelto una costumbre que despierta la curiosidad y admiración de quienes esperan verlo cada semana en su retiro papal.
