Mujer amputada denuncia desvinculación del Ministerio de Educación
Marina Meléndez Medina, de 51 años, denunció que fue despedida del Ministerio de Educación donde trabajó como conserje durante 18 años, a pesar de estar enferma de diabetes y haber perdido una pierna. Actualmente, lucha por mantener a sus dos hijos, uno de ellos con discapacidad, sin tener un sustento económico. La diabetes ha empeorado su salud y los médicos temen por su otra pierna. Marina vive en una humilde vivienda alquilada en Los Mina, enfrentando una situación económica y de salud muy difícil desde que perdió su trabajo hace un año.
Marina Meléndez Medina, una valiente mujer de 51 años, ha compartido su desgarradora historia. Tras trabajar como conserje en el Ministerio de Educación durante 18 años, fue despedida a pesar de luchar contra la diabetes y de haber perdido una pierna. Hoy, se enfrenta a enormes desafíos para mantener a sus dos hijos, uno de ellos con discapacidad, sin un ingreso estable.
Marina revela con emoción cómo su vida dio un giro inesperado cuando perdió su empleo. Como madre soltera, se ve obligada a cuidar y proveer para sus hijos sin tener un trabajo que le respalde. Su hogar en Los Mina se ha convertido en el escenario de una batalla contra la adversidad, tanto en lo económico como en lo salud. La diabetes ha tomado un peaje devastador en su cuerpo, y la sombra de una segunda amputación la persigue constantemente.
A pesar de sus circunstancias desgarradoras, Marina siguió trabajando hasta que ya no pudo hacerlo. Sin embargo, la ayuda institucional que esperaba para sobrellevar este golpe nunca llegó. La incertidumbre se cierne sobre ella, ya que el desalojo de su vivienda se aproxima, dejándola sin un techo donde cobijar a sus hijos.
Entre lágrimas, Marina comparte su súplica por un rayo de esperanza. Ha tocado puertas en busca de apoyo, pero la respuesta sigue siendo esquiva. Su vida ahora se resume en un constante vaivén entre citas médicas, dolor físico y la constante preocupación por el bienestar de sus hijos.
En medio de esta tormenta, Marina hace un llamado desesperado al presidente Luis Abinader, a la primera dama Raquel Arbaje, al Ministerio de Educación y a las instituciones de asistencia social. Necesita urgentemente una mano amiga que le brinde una solución que alivie su carga y le permita recuperar la estabilidad que tanto anhela para su familia.
Mientras espera por esa ayuda, Marina se aferra a la esperanza. Su historia, aunque silenciosa, es un fiel reflejo de las profundas desigualdades sociales que persisten en nuestro país, dejando desamparados a los más vulnerables. Es momento de levantar la voz y tender la mano a quienes más lo necesitan.
