Impuesto del 1% a las remesas desde EE. UU. en vigor
Estados Unidos ha implementado un impuesto del 1% a las remesas en efectivo, giros postales y cheques. La medida, establecida por la ley One Big Beautiful Bill, comenzó a regir el 1 de este mes. Exenta las transferencias digitales o bancarias, lo que ha generado controversia ya que muchos migrantes no tienen cuentas bancarias en Estados Unidos.
México, ante esta situación, ha anunciado una tarjeta bancaria para sus ciudadanos que les permitirá realizar transacciones de hasta US$10,000 al mes, pagando una tarifa fija de US$2.50 por cada transacción. La empresa Wise, con sede en Londres, señala que la ley podría impactar a quienes viven en Estados Unidos y envían remesas.
Estados Unidos ha implementado un impuesto del 1% a las remesas en efectivo, giros postales y cheques. La medida, establecida por la ley One Big Beautiful Bill, comenzó a regir el 1 de este mes. Exenta las transferencias digitales o bancarias, lo que ha generado controversia ya que muchos migrantes no tienen cuentas bancarias en Estados Unidos.
México, ante esta situación, ha anunciado una tarjeta bancaria para sus ciudadanos que les permitirá realizar transacciones de hasta US$10,000 al mes, pagando una tarifa fija de US$2.50 por cada transacción. La empresa Wise, con sede en Londres, señala que la ley podría impactar a quienes viven en Estados Unidos y envían remesas.
Estados Unidos lidera el envío de remesas al país.
Ya entró en vigor en Estados Unidos el impuesto del 1% a las remesas en efectivo, giros postales y cheques, establecido mediante la ley One Big Beautiful Bill, la cual impacta a los envíos de migrantes y libera a los realizados por los ciudadanos de ese país.
El impuesto entró en operación el pasado 1 de este mes y deja libre las transferencias digitales o bancarias, y según reportes internacionales crea una gran controversia, porque muchos migrantes carecen de cuentas bancarias en Estados Unidos.
México dispone de medios para esos fines, pero para evitar el impuesto a sus ciudadanos y que las remesas bajen por esa causa, ha anunciado una tarjeta bancaria que permita hacer transacciones hasta los US$10,000 por mes, pagando una tarifa fija de US$2.50 por cada transacción.
Según una publicación de la empresa especializada en envíos de dinero Wise, con sede en Londres, “la ley podría afectar a quienes viven en Estados Unidos y envían dinero regularmente al exterior a amigos y familiares y pagan en efectivo, cheques o giros postales” y cita como ejemplo a los estudiantes internacionales que envían dinero a sus familias en su país de origen, o los ciudadanos no estadounidenses que pagan regularmente por servicios en el extranjero.
Recuerda que la Gran y Hermosa Ley ha pasado por numerosas interacciones antes de alcanzar su tasa actual del 1%, ya que la propuesta inicial fue de una tarifa del 5%, pero la Cámara de Representantes la bajó al 3.5% hasta que quedó en 1%.
Además de México, se verán afectados migrantes de India, Filipinas, China y América Latina y el Caribe, incluyendo a República Dominicana.
Según el economista del Banco Mundial, Dilip Ratha, Estados Unidos es el principal país emisor de remesas, especialmente para América Latina y el Caribe, a cuyos países son enviados recursos de sus migrantes para ayudas y alimentos, especialmente cuando ocurren catástrofes.
Las remesas enviadas por los trabajadores migrantes proporcionan ingresos vitales a millones de personas en las economías en desarrollo, en su blog: Remesas Resilientes, publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Indica que la forma más económicas de realizar envíos son las billeteras digitales a través de teléfonos inteligentes, pero que “el mercado de remesas es notoriamente oligopólico: una estructura similar a un cártel con un pequeño número de proveedores que ejercen el control a través de sus propias redes exclusivas”.
Además está limitado por engorrosas regulaciones destinadas a combatir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, lo que sofoca la competencia y ha hecho que muchos bancos se nieguen a prestar servicios de corresponsalía bancaria a las empresas de transferencia de dinero, especialmente a las startups fintech, por temor a infringir la normativa.
