El dolor de Felicita Velázquez ante la tragedia del Jet Set: la pérdida de su hija

El dolor de Felicita Velázquez ante la tragedia del Jet Set: la pérdida de su hija

En la tragedia de la discoteca Jet Set, Ana Altagracia Figuereo Velázquez falleció el 8 de abril. A sus 56 años, líder comunitaria y comerciante, pertenecía a la comunidad GLTBQ+. Su madre, Felicita Velázquez, de 80 años, la describe como su “reina” y recuerda con cariño su cercana relación.

En medio de la tragedia que sacudió la discoteca Jet Set, el pasado 8 de abril falleció Ana Altagracia Figuereo Velázquez, una mujer de 56 años que era líder comunitaria, comerciante y miembro de la comunidad GLTBQ+. Su madre, Felicita Velázquez, de 80 años, la describe como su “reina” y recuerda con cariño la relación cercana que compartían.

Con profundo dolor, Felicita Velázquez asimila la pérdida de su amada hija, a quien llamaba su “reina”. Ana Altagracia Figuereo Velázquez dejó un vacío en el corazón de su madre y de quienes la conocieron, tras perder la vida en la tragedia de la discoteca Jet Set.

Ana, la quinta de seis hijos de Felicita, era reconocida por su labor comunitaria, su espíritu solidario y su dedicación como comerciante. Su madre la recuerda con cariño y orgullo, destacando la estrecha relación que compartían.

La solidaridad y el servicio eran parte integral de la personalidad de Ana Altagracia. Siempre dispuesta a ayudar y compartir con los demás, era conocida por su bondad y generosidad. Para Felicita, Ana era mucho más que su hija, era su “reina”, su “florecita”.

Originaria de la provincia de San José de Ocoa, Ana decidió regresar a su país natal, República Dominicana, junto a su madre después de residir en Nueva York. Juntas se establecieron en la capital, donde Ana encontró su destino trágico en la fiesta del Jet Set Club.

El fatídico destino de Ana Altagracia se selló la noche del 8 de abril, cuando acudió a la fiesta en la discoteca Jet Set para disfrutar de la música del merenguero Rubby Pérez. Sin embargo, ese encuentro nunca se produjo, ya que Ana perdió la vida en el desastre, mientras que una de sus hermanas logró sobrevivir.

A pesar del dolor y la desolación que embargan a Felicita Velázquez, su fe en Dios la sostiene. Relata con tristeza el momento en que se enteró de la tragedia, recordando el último beso que compartió con su hija y las palabras de despedida.

La historia de Ana Altagracia Figuereo Velázquez, marcada por la tragedia y el dolor, pone de manifiesto la fortaleza y el amor inquebrantable de una madre que, a pesar de su sufrimiento, confía en que la justicia prevalecerá.