Homenaje del Congreso y la LMD frente al féretro de Ramón Alburquerque

Homenaje del Congreso y la LMD frente al féretro de Ramón Alburquerque

El Congreso Nacional rindió tributo a Ramón Alburquerque, expresidente del Senado, en honras fúnebres tras su fallecimiento el viernes. Tras una misa, su féretro fue llevado a la Liga Municipal Dominicana, destacando sus cualidades como demócrata. El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, elogió su legado. Políticos como Milagros Ortiz Bosch, Ginette Bournigal, Federico Antún Ballet y Jesús Vásquez estuvieron presentes en el evento.

El Congreso Nacional se vistió de solemnidad y respeto para rendir tributo a un gran líder político que ha dejado una huella imborrable en la historia del país. Ramón Alburquerque, expresidente del Senado, fue despedido con honores en una emotiva ceremonia tras su reciente fallecimiento.

La jornada comenzó con una conmovedora misa en la que amigos, familiares y colegas se reunieron para recordar la vida y legado de este destacado demócrata. Posteriormente, el féretro de Alburquerque fue trasladado a la Liga Municipal Dominicana, donde se destacaron sus cualidades como servidor público y su firme compromiso con la democracia.

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, no escatimó elogios al referirse a Alburquerque como un verdadero gigante de la política dominicana. Sus palabras resonaron en el recinto, recordando a todos los presentes la importancia de los aportes de este líder en la construcción de un mejor país para todos.

En un ambiente cargado de emotividad y respeto, figuras políticas de renombre como Milagros Ortiz Bosch, Ginette Bournigal, Federico Antún Ballet y Jesús Vásquez se unieron para rendir homenaje a quien supo ganarse el cariño y admiración de muchos a lo largo de su trayectoria.

La guardia de honor ante el féretro de Ramón Alburquerque fue un momento lleno de simbolismo y gratitud, donde se pudo apreciar el impacto positivo que este líder político ha tenido en la sociedad dominicana. Su legado perdurará en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo y trabajar a su lado.

La despedida de Ramón Alburquerque no solo fue un acto protocolar, sino un tributo sincero a un hombre que dedicó su vida al servicio público y a la defensa de los valores democráticos. Su partida deja un vacío en la escena política del país, pero su ejemplo y enseñanzas perdurarán como un faro de inspiración para las generaciones futuras.