Protegiendo las Industrias Latinoamericanas
Vehículos híbridos y eléctricos de BYD Changzhou, fabricante chino, llegan al puerto de Zárate, Buenos Aires, Argentina, el 20 de enero de 2026. China exporta productos a América Latina a bajos precios, incluyendo vehículos y productos electrónicos, debido a aranceles y geopolítica de Trump. China busca expandir su comercio en la región, considerada por Trump como el “patio trasero” de EE. UU. Empresas chinas buscan nuevos mercados fuera de China debido a la demanda interna lenta y el aumento de la producción nacional.
Los vehículos híbridos y eléctricos de BYD Changzhou, un fabricante chino, desembarcaron en el puerto de Zárate, Buenos Aires, Argentina, el 20 de enero de 2026. China ha estado exportando productos a América Latina a precios competitivos, incluyendo vehículos y artículos electrónicos, en respuesta a los aranceles y la geopolítica instaurada por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La potencia económica china ha demostrado ser un socio comercial vital para muchas naciones latinoamericanas, buscando acceder a sus recursos naturales y mercados en expansión, al mismo tiempo que amplía su influencia en una región considerada por Trump como el “patio trasero” de Estados Unidos.
Las empresas chinas, enfrentando una demanda interna decreciente, buscan nuevos mercados para sus productos mientras aumentan la producción nacional en diversos sectores. Las exportaciones a América Latina, un mercado de más de 600 millones de personas, han ido en aumento, mientras que las exportaciones a Estados Unidos disminuyeron un 20% el año pasado.
El continente latinoamericano destaca por su sólida clase media, un poder adquisitivo relativamente alto y una demanda real, convirtiéndolo en un destino atractivo para que China pueda canalizar su exceso de producción industrial, según lo menciona Margaret Myers, directora del programa Asia y América Latina en el grupo de expertos Inter-American Dialogue en Washington.
La llegada masiva de productos chinos, como automóviles, ropa, artículos electrónicos y muebles para el hogar, ha generado tensiones en países que buscan desarrollar sus propias industrias competitivas a nivel global, como México, Chile y Brasil, que han implementado aranceles y otras medidas para proteger sus sectores locales.
Los productos chinos asequibles han ganado terreno en el mercado latinoamericano, especialmente a través de plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein. Estas plataformas han ganado popularidad entre los consumidores, ofreciendo productos a precios más bajos que en tiendas convencionales, como lo destaca Lady Mogollón, gerente de un restaurante en Chile.
Temu, con un promedio de 114 millones de usuarios activos mensuales en América Latina en la primera mitad de 2025, ha experimentado un aumento del 165% interanual desde 2024, según estimaciones de Sensor Tower, una empresa de inteligencia de mercado. Por su parte, los usuarios activos mensuales de Shein en la región han crecido un 18%.
La presencia de productos chinos fabricados en el país asiático, como camisetas, chaquetas, juguetes, relojes y muebles, ha inundado los mercados latinoamericanos, siendo comunes en los puestos de vendedores ambulantes en lugares como el centro de la Ciudad de México.
