El arzobispo coadjutor expresa preocupación por la corrupción como un problema arraigado en la República Dominicana.
En agosto de 2025, Juan Alexis Medina Sánchez, hermano del expresidente Danilo Medina, fue sentenciado a siete años de prisión por desviar más de 5,000 millones de pesos del Estado entre 2012 y 2020. En diciembre de 2025, Santiago Hazim, exdirector del Seguro Nacional de Salud (Senasa), fue puesto en prisión preventiva por liderar un esquema de corrupción entre 2020 y 2025, con otros nueve exfuncionarios involucrados. El fraude asciende a más de 15 mil millones de pesos y dos mil millones en sobornos, considerado el mayor caso de corrupción en la historia de la República Dominicana. El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Morel Diplán, señala la corrupción como un problema arraigado en las estructuras de poder desde hace décadas.
En agosto de 2025, Juan Alexis Medina Sánchez, hermano del expresidente Danilo Medina, recibió una sentencia de siete años de prisión por desviar más de 5,000 millones de pesos del Estado entre 2012 y 2020. Por otro lado, en diciembre de 2025, Santiago Hazim, exdirector del Seguro Nacional de Salud (Senasa), fue detenido preventivamente por liderar un esquema de corrupción entre 2020 y 2025, en el que estaban involucrados otros nueve exfuncionarios. Este caso de fraude ascendió a más de 15 mil millones de pesos y dos mil millones en sobornos, siendo considerado el mayor escándalo de corrupción en la historia de la República Dominicana.
Estos eventos son solo la punta del iceberg en una práctica que ha pervivido en las estructuras de poder durante décadas. El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Morel Diplán, ha señalado que la corrupción es un problema arraigado en las raíces de la sociedad dominicana, un mal endémico que lamentablemente persiste.
Durante un evento especial, el religioso destacó que la lucha contra la corrupción no puede quedarse en promesas vacías. Se necesitan acciones concretas que demuestren transparencia, buen manejo de las instituciones públicas y responsabilidad ética por parte de quienes ocupan cargos políticos.
Morel Diplán hizo hincapié en que los fondos desviados podrían haberse utilizado para mejorar la calidad de la educación, la infraestructura hospitalaria y otros servicios públicos que actualmente presentan deficiencias. A pesar de algunos esfuerzos desde el gobierno, el arzobispo considera que las medidas tomadas han sido insuficientes para combatir eficazmente la corrupción.
El religioso instó a imponer sanciones ejemplares a los implicados en actos corruptos y a recuperar los fondos sustraídos para reinvertirlos en beneficio de la sociedad. Destacó la importancia de la colaboración de todos los ciudadanos, instituciones y la clase política para erradicar este flagelo que afecta el desarrollo y el bienestar de la nación.
Es evidente que la corrupción representa un desafío profundo en la República Dominicana y que combatirla requiere un compromiso firme y decidido por parte de todos los sectores de la sociedad. La transparencia, la rendición de cuentas y la ética en el ejercicio del poder son fundamentales para construir un país más justo y próspero para todos sus ciudadanos.
