Aplicaciones de la Inteligencia Artificial en la Contratación Pública

Aplicaciones de la Inteligencia Artificial en la Contratación Pública

En América Latina y el Caribe, la contratación pública representa entre el 16% y el 20% del gasto total de los gobiernos, siendo la República Dominicana un actor relevante en este aspecto. La Ley 47-25 recientemente implementada refuerza principios como la planificación, gestión de riesgos, eficiencia del gasto, transparencia y valor por dinero. Se plantea si el sistema de contratación pública podrá cumplir estos principios sin el apoyo de inteligencia artificial y analítica avanzada.

En América Latina y el Caribe, la contratación pública es un tema crucial, representando entre el 16% y el 20% del gasto total de los gobiernos. La República Dominicana destaca como un actor relevante en este campo. La implementación de la Ley 47-25 ha fortalecido principios fundamentales como la planificación, gestión de riesgos, eficiencia del gasto, transparencia y valor por dinero. Sin embargo, surge la pregunta de si el sistema de contratación pública podrá cumplir estos principios sin el respaldo de tecnologías como la inteligencia artificial y la analítica avanzada.

La contratación pública es un componente significativo del gasto público en muchos países de la región, donde el Estado desempeña un papel fundamental como comprador, inversor y promotor de la economía. En la República Dominicana, el Estado tiene un peso considerable en la actividad económica y la contratación pública se erige como un poderoso instrumento de política pública con repercusiones económicas, reputacionales y geopolíticas.

La nueva Ley 47-25 marca un punto de inflexión al reforzar principios esenciales como la planificación, gestión de riesgos, eficiencia del gasto, transparencia y valor por dinero. Sin embargo, el desafío que se plantea es si el sistema de contratación pública podrá realmente cumplir con estos principios sin el respaldo de tecnologías como la inteligencia artificial y la analítica avanzada.

La inteligencia artificial no es simplemente una tendencia tecnológica, es una herramienta estratégica que puede transformar radicalmente la contratación pública. No viene a “arreglar” los procesos existentes, sino a ponerlos bajo una lupa que revele posibles deficiencias. La IA tiene el potencial de identificar patrones de gasto ineficiente, pliegos poco competitivos, procesos poco evaluados y decisiones carentes de sustento en datos concretos.

La adopción de tecnologías como la inteligencia artificial en la contratación pública va más allá de reducir costos y agilizar procesos. Estas herramientas pueden revolucionar la administración pública, mejorar la relación con proveedores y facilitar una gestión basada en evidencias sólidas. El verdadero valor de la inteligencia artificial radica en elevar la calidad de los procesos, reducir asimetrías de información y fortalecer los sistemas de control, especialmente en la ejecución de contratos, una etapa vital pero a menudo descuidada.

En un contexto global de tensiones geopolíticas y reconfiguración de alianzas, la contratación pública adquiere una relevancia adicional como una herramienta de soberanía. Conocer quiénes son los proveedores, en qué condiciones operan y con qué nivel de concentración, ya no es solo un dato administrativo, sino un aspecto crucial para la toma de decisiones estratégicas.

En resumen, la integración de la inteligencia artificial en la contratación pública no solo representa una oportunidad para mejorar la eficiencia y transparencia de los procesos, sino que también es un paso fundamental hacia una gestión pública más moderna, ágil y efectiva.