Los descendientes de Caraquita

Los descendientes de Caraquita

En una charla sobre prevención de conductas adictivas en la República Dominicana, se abordó el tema de los juegos de azar como la lotería, bingo y máquinas tragamonedas. Se discutió su evolución desde los años 80, cuando se les conocía como “la caraquita”, hasta la actualidad. Los juegos de azar tienen raíces históricas desde finales del siglo XIX, inicialmente ligados a iniciativas benéficas.

En una reciente conversación sobre la prevención de conductas adictivas en la República Dominicana, surgió un tema intrigante: los juegos de azar, que incluyen la lotería, el bingo y las máquinas tragamonedas. Estos juegos han experimentado una evolución fascinante desde los años 80, cuando eran conocidos coloquialmente como “la caraquita”, hasta la actualidad. Se descubrió que los juegos de azar tienen raíces históricas que se remontan al siglo XIX, inicialmente vinculados a causas benéficas.

Durante una charla sobre prevención de conductas adictivas, me encontré explorando un tema poco discutido pero de gran importancia en la República Dominicana: los juegos de azar, como la lotería, el bingo, las máquinas tragamonedas y otras formas de apuestas.

Junto a un amigo con un enfoque crítico, nos sumergimos en la raíz del asunto para comprender mejor esta problemática. Analizamos el pasado, observamos la evolución social sin prejuicios, desde la empatía, para entender cómo hemos llegado a la situación actual.

Al retroceder en el tiempo, descubrimos que en los años 80, los juegos de azar eran conocidos popularmente como “la caraquita”. Sin embargo, sus orígenes se remontan aún más atrás, con referencias históricas desde finales del siglo XIX, cuando surgieron como una forma de apoyo a causas benéficas. Con el transcurso de los años, esta práctica se expandió y transformó hasta convertirse en una actividad arraigada en la sociedad dominicana.

En la década de los 70, la famosa “caraquita”, influenciada por dinámicas de Caracas, Venezuela, se estableció como una forma de entretenimiento informal. En aquel entonces, era en su mayoría ilegal y socialmente cuestionada. Sin embargo, con el tiempo, estas prácticas no solo se normalizaron, sino que evolucionaron para integrarse en el marco legal y económico del país.

Hoy en día, los juegos de azar forman parte de la vida diaria de muchos dominicanos. Más allá de ser una forma de entretenimiento, pueden convertirse en una conducta con características adictivas en ciertos casos.

Es esencial recordar que, según el DSM-5, el juego de azar patológico o ludopatía se considera un trastorno adictivo sin sustancias. Se trata de un patrón de conducta de juego persistente y desadaptativo que afecta significativamente la vida de la persona.

Desde un punto de vista económico, el sector de los juegos de azar en la República Dominicana es considerable en magnitud. Según datos de la Dirección General de Impuestos Internos, hay alrededor de 70,000 bancas de lotería registradas en el país. Además, los juegos de azar aportan miles de millones de pesos anuales en impuestos al Estado, según datos fiscales.

A pesar de la falta de cifras oficiales sobre el monto total apostado diariamente, se sugiere que el impacto de esta actividad en la economía familiar y en la sociedad en general podría ser aún mayor.

La pandemia de COVID-19 ha destacado la importancia de priorizar la salud mental en la población. Sin embargo, muchas conductas arraigadas en la cultura cotidiana siguen sin cuestionarse, a pesar de su posible impacto negativo en la salud mental.

Reconocer estas conductas no implica juzgar, sino comprender…