Lectura: la llave hacia la libertad en el sistema penitenciario
Mujeres encarceladas en la prisión femenina Djanira Dolores de Oliveira en Río de Janeiro participan en un programa de lectura que les permite reducir sus condenas. Emily de Souza, de 33 años, se inscribió en el programa para leer y reducir cuatro días de su sentencia. El programa, que también incluye al expresidente Jair Bolsonaro, ofrece a los reclusos la oportunidad de sumergirse en la lectura a cambio de una reducción de hasta 48 días al año en sus condenas. Emily se motivó aún más al enterarse de que podría reunirse antes con su hijo autista de 9 años.
Las mujeres encarceladas en la prisión femenina Djanira Dolores de Oliveira en Río de Janeiro están participando en un programa de lectura que no solo les permite sumergirse en libros, sino que también les brinda la oportunidad de reducir sus condenas. Emily de Souza, una mujer de 33 años, decidió unirse a este programa con la motivación de reducir cuatro días de su sentencia y, además, la posibilidad de reunirse antes con su hijo autista de 9 años.
Para Emily, la lectura se ha convertido en un escape invaluable dentro de un entorno tan desafiante como la cárcel. “Leer es una especie de escape, una forma de salir de este entorno por un rato, de pensar en otras cosas: otras historias, otras personas, no solo en mí”, compartió Emily, quien se encuentra entre las aproximadamente 820 mujeres detenidas en esta prisión.
Al igual que muchos otros reclusos en Brasil, Emily fue condenada por delitos relacionados con el narcotráfico. Su historia, marcada por la venta de un dulce brasileño de chocolate con infusión de cannabis, revela las complejidades y realidades de las personas que buscan redimirse a través de la lectura y la educación en un sistema penitenciario que enfrenta desafíos significativos.
El programa de reducción de condenas a través de la lectura en Brasil es un ejemplo notable de cómo la educación y el conocimiento pueden impactar positivamente tanto a los individuos que buscan reintegrarse en la sociedad como a la comunidad en general. Coordinadores como Andréia Oliveira destacan la importancia de brindar acceso a la educación y actividades en las cárceles como una forma de fomentar la reintegración y el respeto por las normas.
Desde 2022, el profesor de literatura Paulo Roberto Tonani ha estado facilitando talleres en las prisiones de Río de Janeiro, permitiendo a los detenidos beneficiarse de la oportunidad de leer y reflexionar sobre sus lecturas. Este enfoque en la educación y la cultura como herramientas de transformación y redención muestra cómo el simple acto de abrir un libro puede significar mucho más que solo palabras impresas.
