El impacto perdurable del papa Francisco a un año de su partida

El impacto perdurable del papa Francisco a un año de su partida

En el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, su influencia sigue siendo una fuerza poderosa en las comunidades populares de Argentina, donde los sacerdotes de las villas y los residentes mantienen vivo su mensaje de una Iglesia dedicada a los más vulnerables. Este enfoque fue impulsado por Jorge Mario Bergoglio antes de convertirse en papa, consolidando un movimiento que había comenzado en los años sesenta con sacerdotes que vivían y trabajaban junto a las comunidades más necesitadas.

Estos sacerdotes villeros construyeron una pastoral basada en la cercanía y la vida compartida, llevando a cabo misas en espacios comunitarios y participando activamente en el trabajo social en barrios marcados por la precariedad. Con el tiempo, esta experiencia se transformó en una red bien establecida con un fuerte arraigo en el barrio, donde lo religioso y lo comunitario se encuentran intrínsecamente entrelazados.

Durante su tiempo en Argentina, Bergoglio promovió una mayor presencia de la Iglesia en las villas, apoyando a los sacerdotes que trabajaban en esos lugares y fomentando la creación de nuevas parroquias. Su elección como papa fue celebrada por estas comunidades como un triunfo compartido, y un año después de su muerte, los mismos barrios lo recuerdan con fervor a través de misas al aire libre y homenajes comunitarios.

El padre Lorenzo ‘Toto’ de Vedia destaca que el legado de Francisco se manifiesta en acciones cotidianas y en el compromiso de la Iglesia con las personas más necesitadas. “El legado de Francisco lo veo en mucha gente que captó su modo de hacer iglesia, abierta y sensible”, comenta De Vedia desde la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, donde un mural en honor al fallecido pontífice continúa siendo un símbolo de su impacto.

El padre Ignacio Blanco, parte del grupo Curas en Opción por los Pobres, señala que Francisco cambió la forma en que la Iglesia se relaciona con los sectores más excluidos, destacando su ejemplo de humildad y austeridad. “Esos gestos dicen mucho más que muchos discursos”, afirma Blanco, quien ve en la obra de Francisco un apoyo para aquellos que creen en la importancia de enfocarse en los pobres.

Ambos sacerdotes coinciden en que el nuevo papa, León XIV, continúa el camino trazado por Francisco, aunque con su propio estilo. “Está siguiendo el legado de Francisco, pero con su propia modalidad”, concluye De Vedia.

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