A la Medianoche
En la noche del 16 de mayo de 1978, a las 11:04 p.m., durante un recuento de votos suspendido en la Junta Central Electoral, se perfilaba un golpe de Estado en República Dominicana. Los generales Juan René Beauchamps Javier y Neit Nivar Seijas, junto al doctor Marino Vinicio Castillo, decidieron visitar al presidente Joaquín Balaguer para informarle de la situación. Viajaron juntos en un Lincoln Continental negro con la placa número 3. Al llegar a la residencia presidencial, fueron recibidos por el general Eladio Marmolejos Abréu.
En una noche llena de tensión el 16 de mayo de 1978, a las 11:04 p.m., en la República Dominicana se estaba gestando un momento crítico. Juan René Beauchamps Javier y Neit Nivar Seijas, generales destacados, junto al doctor Marino Vinicio Castillo, se vieron en la necesidad de acudir a la casa del presidente Joaquín Balaguer para informarle sobre la situación que se estaba presentando.
Imagina la escena: tres figuras importantes del país viajando juntas en un lujoso Lincoln Continental negro con la placa número 3. Al llegar a la residencia presidencial, fueron recibidos por el general Eladio Marmolejos Abréu, uno de los colaboradores más cercanos al presidente Balaguer.
El reloj marcaba las 11:04 de la noche, el ambiente denso y cargado de incertidumbre. Los generales y el doctor Castillo se enfrentaban a la responsabilidad de despertar al presidente en medio de la noche. Balaguer, visiblemente sorprendido y aún adormilado, se veía interrumpido en su descanso con la noticia de una situación crítica en el país.
Con una bata de seda roja púrpura y la mente todavía entre los pliegues del sueño, Balaguer escuchó atentamente la noticia que le transmitían con urgencia. La interrupción en el conteo de votos y la amenaza de un golpe de Estado pendían sobre la nación. Su reacción fue inmediata, exigiendo que todo se mantuviera dentro del marco institucional, rechazando cualquier intento de alterar el orden democrático.
El diálogo tenso se sucedía entre explicaciones y preguntas. Balaguer, preocupado por el rumbo de las elecciones, buscaba entender la magnitud de la crisis que se avecinaba. Las decisiones apremiantes debían tomarse en medio de la noche, en medio de una situación política volátil.
La visita de Beauchamps Javier, Nivar Seijas y el doctor Castillo marcó un punto de inflexión en la historia de la República Dominicana. La valentía de enfrentar una coyuntura crítica y la determinación de preservar la estabilidad del país quedaron grabadas en aquella noche intensa y decisiva.
