1,200 millones de niños sufren castigos físicos en sus hogares anualmente, según la OMS
Entre 2020 y 2024, 41 niñas menores de 14 años murieron a manos de familiares y conocidos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un informe de la OMS indica que alrededor de 1,200 millones de menores de 0 a 18 años sufren castigos físicos en sus hogares anualmente, afectando su salud y desarrollo. Las tasas de castigo corporal varían entre países, siendo del 30-32% en Kazajistán y Ucrania, y del 63-77% en Serbia, Sierra Leona y Togo. Expertos advierten que el castigo corporal no beneficia el comportamiento ni el bienestar de los niños, ni de los padres ni la sociedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado datos alarmantes sobre el castigo corporal infligido a niños en sus propios hogares. Entre 2020 y 2024, trágicamente fallecieron 41 niñas menores de 14 años a manos de familiares y conocidos. Estos números son preocupantes y nos invitan a reflexionar sobre la forma en que criamos a nuestros hijos.
El informe de la OMS señala que alrededor de 1,200 millones de menores de entre 0 y 18 años sufren castigos físicos anualmente, lo que impacta negativamente en su salud y desarrollo. Es fundamental tomar conciencia de que el castigo corporal no solo es ineficaz, sino que también tiene consecuencias graves para los niños, los padres y la sociedad en su conjunto.
Según el informe, las tasas de castigo corporal varían significativamente entre países. Por ejemplo, en Kazajistán y Ucrania, el 30-32% de los padres recurre a esta práctica, mientras que en Serbia, Sierra Leona y Togo, las cifras alcanzan un preocupante 63-77%. Estos datos reflejan la necesidad urgente de abordar este problema a nivel global.
El director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS, Etienne Krug, ha subrayado que el castigo corporal no aporta ningún beneficio al comportamiento, desarrollo ni bienestar de los niños. Es por ello que es imperativo poner fin a esta práctica dañina y garantizar un entorno seguro y saludable para los niños en sus hogares y escuelas.
Es importante destacar que los castigos físicos también están presentes en entornos escolares, siendo especialmente comunes en África y Centroamérica. Estas cifras son alarmantes y revelan la necesidad de promover alternativas educativas y disciplinarias más respetuosas.
Además, el informe de la OMS destaca que los niños con discapacidades, cuyos padres han experimentado castigos similares, o que provienen de entornos vulnerables, tienen un mayor riesgo de sufrir castigos corporales. Estos factores sociales, como la pobreza y la discriminación, aumentan aún más la probabilidad de que los niños sean víctimas de esta práctica nociva.
En resumen, es fundamental concienciar sobre los efectos negativos del castigo corporal en los niños y promover estrategias educativas y disciplinarias que fomenten un ambiente de respeto y cuidado. Todos tenemos la responsabilidad de garantizar el bienestar de las generaciones futuras y construir un mundo donde los niños puedan crecer libres de violencia y con amor.
