Reformar sin destruir: Repensando el futuro

Reformar sin destruir: Repensando el futuro

La fusión propuesta entre el Ministerio de Educación (MINERD) y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) va más allá de una reestructuración administrativa. Redefine el papel de la ciencia, la tecnología y la educación superior en el desarrollo nacional. Eliminar el MESCyT y transferir sus funciones al MINERD desarticularía un subsistema que ha fortalecido la producción científica, la calidad y la vinculación con sectores productivos. Aunque se argumenta en favor de la eficiencia estructural y la coherencia del sistema, se pasan por alto aspectos clave de la educación superior y las universidades, esenciales para cualquier Sistema Nacional de Innovación.

La propuesta de fusión entre el Ministerio de Educación (MINERD) y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) no es solo una cuestión administrativa, es un cambio que redefine el papel de la ciencia, la tecnología y la educación superior en el desarrollo de la nación.

Eliminar el MESCyT y transferir sus funciones al MINERD podría desarticular un subsistema crucial que ha fortalecido la producción científica, la calidad educativa y la conexión con sectores productivos. Aunque se argumenta en favor de una mayor eficiencia y coherencia estructural, se pasan por alto aspectos fundamentales de la educación superior y las universidades, indispensables para cualquier proceso de innovación nacional.

Esta fusión plantea desafíos importantes, ya que se centralizarían funciones complejas como la política universitaria, la calidad educativa, la acreditación, la formación de talento en campos STEM, la investigación aplicada y la colaboración universidad-empresa en un sistema que históricamente no ha tenido experiencia en su gestión.

Cualquier reforma de esta magnitud debe basarse en un diagnóstico técnico sólido, un diseño institucional adecuado y una participación activa de todos los involucrados, siguiendo las directrices del Decreto 580-24 del Presidente Abinader. Sin estos elementos, se corre el riesgo de debilitar un subsistema que ha avanzado en producción científica y proyección internacional, al tiempo que se refuerza un macrosistema con indicadores de calidad y desempeño cuestionables.

Desde la implementación del Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDOCyT) en 2005, la producción científica en República Dominicana se ha multiplicado significativamente. Este crecimiento ha sido posible gracias al compromiso universitario, a pesar de los recursos limitados y la complejidad de la labor científica.

Los impactos de esta inversión son claros: se han logrado las primeras patentes universitarias dominicanas, se ha fortalecido la capacidad de investigación y desarrollo, y se han obtenido acreditaciones internacionales. La consolidación de estos avances es crucial para mejorar la absorción tecnológica y fortalecer las capacidades del país.

En un contexto de inversión limitada en I+D, es fundamental preservar y fortalecer los logros alcanzados a través de iniciativas como el FONDOCyT y el apoyo del MESCyT. Cualquier cambio que ponga en riesgo estos avances representaría un retroceso en el camino hacia una educación superior más innovadora y de calidad en República Dominicana.