El tango como terapia innovadora para el Parkinson en Argentina
En Buenos Aires, una anciana con párkinson participa en una sesión de tangoterapia el 26 de agosto de 2025, bailando con la profesora de tango Verónica Alegre. Lidia Beltrán y otros pacientes del hospital Ramos Mejía se benefician de estos talleres de tango que buscan estudiar su impacto en los síntomas del párkinson y ofrecer herramientas de rehabilitación. La neuróloga Nélida Garretto destaca que el tango, al ser una danza caminada, ayuda a trabajar la marcha y estrategias para caminar.
En una soleada tarde de agosto en Buenos Aires, Lidia Beltrán, una valiente anciana diagnosticada con Parkinson, se sumerge en una sesión de tangoterapia. Acompañada por la apasionada profesora de tango Verónica Alegre, Lidia desafía los límites de su enfermedad y se entrega al ritmo de la música, bailando con gracia y fluidez en compañía de otros pacientes en el hospital Ramos Mejía.
Desde hace 15 años, este hospital público ha sido pionero en ofrecer talleres de tango como parte de un innovador tratamiento para estudiar cómo esta danza influye en la evolución de los síntomas del Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa sin cura. Bajo la atenta mirada de la neuróloga Nélida Garretto, los pacientes exploran nuevas estrategias de rehabilitación a través de los pasos y movimientos del tango, una danza caminada que ayuda a trabajar la marcha y mejorar la calidad de vida.
La tangoterapia no solo busca investigar el impacto físico de la danza en los pacientes, sino también brindarles una vía de escape, una herramienta para enfrentar los desafíos diarios impuestos por la enfermedad. Entre los participantes, muchos han encontrado en el tango una forma de aliviar síntomas como el bloqueo motor de los pies, que dificulta su capacidad para caminar. La neuróloga Tomoko Arakaki relata el caso de una paciente que logra superar los episodios de congelamiento al realizar la clásica figura del “ocho” con los pies, una técnica aprendida durante las sesiones de tangoterapia.
A pesar de los obstáculos que el Parkinson presenta, Lidia Beltrán, de 66 años, encara el taller con determinación y optimismo. Inicialmente recomendada por motivos médicos, Lidia encuentra en el tango una nueva perspectiva, una oportunidad de desafiar sus propios límites y de abrazar la vida con pasión. Más allá de mejorar la estabilidad física, Lidia destaca el impacto positivo en su estado de ánimo, encontrando en el baile una fuente de energía y alegría que la impulsa a seguir adelante.
A lo largo de las sesiones, cada paciente experimenta una conexión única con la música y el movimiento, guiados por expertos en danzaterapia como Manuco Firmani, un reconocido bailarín de tango comprometido con el proyecto desde sus inicios. La historia de Emilia, de 86 años, refleja el poder transformador del tango en la vida de quienes participan en estas sesiones. A pesar de las dificultades y las críticas de su familia, Emilia encuentra en el tango una fuente de felicidad y una manera de revivir recuerdos de juventud.
El taller de tangoterapia, que se lleva a cabo en las instalaciones del hospital Ramos Mejía, ha demostrado ser una fuente de esperanza y renovación para aquellos que luchan contra el Parkinson. A través del ritmo apasionado del tango, estos pacientes encuentran una vía de escape, una oportunidad de superar obstáculos y de abrazar la vida con valentía y determinación.
