Avances tecnológicos chocan con la realidad de denuncias en papel
Durante los últimos seis años, se ha prometido una transformación radical de la Policía, prometiendo modernidad y tecnología para enfrentar el crimen de manera más efectiva. Se habló de mejoras en la infraestructura policial y de la implementación de sistemas tecnológicos modernos para restaurar la confianza ciudadana.
Sin embargo, la realidad en muchos barrios muestra una desconexión entre estos planes ambiciosos y el día a día de los ciudadanos que intentan presentar denuncias. El reciente anuncio sobre la certificación digital de celulares robados, verificados a través del IMEI, ilustra esta brecha al ser presentado como un avance crucial en la reforma policial.
Aunque la medida apunta a reducir el robo de teléfonos móviles, la falta de condiciones mínimas para recibir denuncias adecuadamente levanta preguntas sobre su efectividad. Muchas veces, las víctimas se enfrentan a procesos burocráticos en destacamentos que evitan registrar denuncias para mantener bajas las estadísticas de criminalidad.
La falta de tecnología es un obstáculo significativo. De los 727 destacamentos policiales del país, solo 172 cuentan con computadoras para procesar denuncias, dejando a más del 75 % sin herramientas básicas. A nivel nacional, el 28 % de las provincias carece por completo de estas capacidades, concentrándose en las grandes ciudades como el Distrito Nacional y Santiago.
Esta situación plantea preocupaciones sobre la verdadera implementación de la modernización prometida, ya que las denuncias siguen sin registrarse eficazmente, dificultando la investigación y la inteligencia criminal necesarias para combatir el delito de manera efectiva. La falta de infraestructura tecnológica convierte cualquier plan de seguridad en una mera operación de imagen.
