Celebración devota: Honrando a Nuestra Señora Virgen de la Altagracia

Celebración devota: Honrando a Nuestra Señora Virgen de la Altagracia

Fieles acompañan en procesión la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia por las calles de la Zona Colonial, en una jornada marcada por la fe y la devoción. Decenas de fieles se reunieron en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia para celebrar el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona espiritual de República Dominicana. Una procesión partió de la calle Las Mercedes con la imagen mariana en un carro tipo carruaje. Durante el recorrido, los devotos alababan, tocaban y besaban el carruaje como muestra de reverencia. La eucaristía fue presidida por Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán para concluir la jornada religiosa.

Con motivo del Día de Nuestra Señora de la Altagracia, la Zona Colonial se vistió de fe y devoción mientras los fieles se congregaban en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia para honrar a la patrona espiritual de República Dominicana.

La jornada comenzó con una solemne procesión que recorrió las calles, llevando consigo la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia en un hermoso carruaje. Los devotos, en un gesto de reverencia, alababan, tocaban y besaban el carruaje mientras avanzaban en oración y canto.

La eucaristía, dirigida por Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, marcó el culmen de esta emotiva jornada religiosa, donde se elevaron plegarias por los necesitados y se pidió por la guía espiritual del país.

Durante la ceremonia, se destacó el papel fundamental de Nuestra Señora de la Altagracia como protectora, símbolo de esperanza y guía espiritual para el pueblo dominicano desde los inicios de la evangelización en la isla.

Cada 21 de enero, miles de creyentes se reúnen en templos de todo el país para celebrar y renovar su fe en esta festividad tan arraigada en la cultura dominicana. Más allá de ser un evento religioso, esta conmemoración es una expresión de identidad nacional y un testimonio de los valores de unidad y solidaridad que caracterizan a la nación.

El Día de Nuestra Señora de la Altagracia no solo es una celebración religiosa, es un tributo a la tradición, a la fe inquebrantable del pueblo dominicano y a su profunda identidad como una nación creyente y devota. ¡Que viva la tradición y la devoción que une a toda una nación en un acto de fe y amor a su patrona espiritual!