Cuatro ciudadanos dominicanos aceptan ser extraditados a EE. UU. por cargos de estafa
Cuatro dominicanos aceptan ser extraditados a EE. UU. por cargos de fraude informático y robo de datos personales. Los delitos, dirigidos a personas mayores, fueron desmantelados en una operación conjunta entre autoridades dominicanas y estadounidenses. La Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia aprobó la extradición de Óscar Manuel Castaños García, Edward José Puello García, José Francisco León y Joel José Cruz Rodríguez. Los acusados aceptaron ir voluntariamente a EE. UU. para enfrentar los cargos. La Procuraduría General de la República se encargará de la tramitación y ejecución de la decisión.
Cuatro dominicanos se enfrentan a la extradición a Estados Unidos por cargos de fraude informático y robo de datos personales. ¡La trama se pone interesante! Estos delincuentes, que se centraban en engañar a personas mayores, han sido descubiertos gracias a una operación conjunta entre las autoridades dominicanas y estadounidenses.
La Segunda Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia dio luz verde a la extradición de Óscar Manuel Castaños García, Edward José Puello García, José Francisco León y Joel José Cruz Rodríguez, ¡vaya nombres! Los acusados han aceptado viajar voluntariamente a EE. UU. para enfrentar los cargos en su contra. La Procuraduría General de la República será la encargada de llevar a cabo este proceso.
Durante la audiencia, se dictó prisión preventiva para estos cuatro individuos, quienes permanecerán en centros de corrección y rehabilitación en Santiago y Puerto Plata hasta que se concrete su traslado a Estados Unidos. La espera será larga hasta que el presidente Abinader firme el decreto de extradición.
La operación Discovery 3.0, ¡casi como una película de espías!, reveló que esta red delictiva operaba desde call centers clandestinos en la República Dominicana. Los estafadores, también conocidos como “abridores”, se hacían pasar por familiares de las víctimas para solicitar dinero bajo falsos pretextos. ¡Una trama digna de una novela de suspenso!
Las operaciones anteriores, Discovery y Discovery 2.0, ya habían desmantelado redes similares que habían estafado a jubilados estadounidenses. ¡El mundo del crimen cibernético no tiene límites! ¡Esperemos que la justicia prevalezca y estos individuos paguen por sus fechorías!
