El agua: un nuevo motivo de conflicto en Oriente Medio

El agua: un nuevo motivo de conflicto en Oriente Medio

El domingo, una planta desaladora en Baréin fue dañada por un ataque con drones iraníes, según las autoridades locales. Teherán acusó a Baréin de un ataque similar en Qeshm, Irán, que afectó el suministro de agua de 30 pueblos. Estados Unidos amenazó con destruir las centrales eléctricas iraníes si no se reabría el estrecho de Ormuz en 48 horas. Irán advirtió que atacaría infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización en la región.

El domingo, una planta desaladora en Baréin fue dañada por un ataque con drones iraníes, según las autoridades locales. Teherán acusó a Baréin de un ataque similar en Qeshm, Irán, que afectó el suministro de agua de 30 pueblos. Estados Unidos amenazó con destruir las centrales eléctricas iraníes si no se reabría el estrecho de Ormuz en 48 horas. Irán advirtió que atacaría infraestructuras energéticas, tecnológicas y de desalinización en la región.

Los ataques a infraestructuras hídricas son poco habituales en tiempos de guerra, pero irrumpieron en la de Oriente Medio con bombardeos contra plantas de desalinización, un sector esencial para millones de personas en la región.

Una planta desaladora en Baréin sufrió daños el domingo tras un ataque con drones iraníes, afirmaron las autoridades locales, un día después de que Teherán acusara al país de una ofensiva similar en Qeshm, en Irán, que habría afectado al suministro de agua de 30 pueblos.

Después del ultimátum que dio el sábado el presidente estadounidense Donald Trump, amenazando con destruir las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría el estratégico estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, Irán advirtió que atacaría las “infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua” de la región.

“El agua es la vida”, comentó el domingo en X el ministro emiratí de Relaciones Exteriores, Abdalá bin Zayed al Nahyan, quien se comprometió a que nadie “pase sed”.

Este tipo de agresiones son aún limitadas, pero según dijo a la AFP Esther Crauser-Delbourg, economista especializada en agua, “el primero que se atreva a atacar el agua desencadenará una guerra mucho más devastadora que la actual”.

En una de las regiones más áridas del mundo, donde el acceso al agua es diez veces inferior a la media global según el Banco Mundial, las plantas desaladoras desempeñan un papel fundamental para la economía y el consumo de agua potable de sus millones de habitantes.

Alrededor del 42% de la capacidad global de desalinización se concentra en Oriente Medio, conforme a un reciente estudio publicado en la revista Nature.

En Emiratos Árabes Unidos, el 42% del agua potable procede de estas plantas, mientras la cifra asciende al 70% en Arabia Saudita, al 86% en Omán y al 90% en Kuwait, según una nota de 2022 del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri).

“Allí, sin agua desalinizada, no hay nada”, sentenció Crauser-Delbourg. Es especialmente estratégico en las grandes ciudades como Dubái y Riad.

Ya en 2010, un análisis de la CIA afirmaba que “la perturbación de las instalaciones de desalinización en la mayoría de los países árabes podría tener consecuencias más graves que la pérdida de cualquier otra industria o materia prima”.

También en 2008, el sitio Wikileaks reveló un cable diplomático estadounidense que decía que “Riad debería ser evacuada en el plazo de una semana” si la planta de desalinización de Jubail -que abastece la urbe- o sus oleoductos resultaran “gravemente dañados o destruidos”.

Además de los ataques señalados este fin de semana, estas plantas son vulnerables a cortes de energía y a posibles contaminaciones del agua de mar, en particular por mareas negras, afirmaron varios expertos a la AFP.