El desgarrador lamento de una madre tras la tragedia en el Jet Set
Guillermina Suárez Jiménez, madre de Miguel Ángel Pérez Suárez, una de las víctimas del derrumbe de la discoteca Jet Set, pide justicia desde que su hijo falleció el 8 de abril. Miguel Ángel, padre de siete hijos y camionero en Estados Unidos, regresó a República Dominicana para festejar su cumpleaños número 50, pero lamentablemente fue su último viaje. Su madre destaca su amor por la familia.
Guillermina Suárez Jiménez, una madre luchadora, ha estado clamando por justicia desde que su hijo, Miguel Ángel Pérez Suárez, falleció trágicamente en el derrumbe de la discoteca Jet Set el pasado 8 de abril. Miguel Ángel, padre de siete hijos y camionero en Estados Unidos, regresó a República Dominicana para celebrar sus 50 años, sin imaginar que sería su último viaje. Su amor por la familia era su sello distintivo.
El dolor en el rostro de Guillermina es palpable cuando pronuncia el nombre de su hijo, Miguel Ángel. Las lágrimas fluyen al recordar la pérdida de su hijo en ese fatídico suceso. Su voz, entrecortada por la emoción, solo anhela lo mismo que clama su corazón desde ese día: justicia.
La casa de Guillermina es un museo lleno de recuerdos de Miguel Ángel. Fotografías que narran su vida adornan las paredes, desde su infancia hasta su última noche. Cada imagen evoca un recuerdo imborrable, cada palabra escrita se convierte en un tributo a su memoria.
El día de su cumpleaños, Miguel Ángel fue recibido con alegría y bromas por parte de su madre. Prometió regresar al día siguiente, pero esa promesa quedó en el aire. Su ausencia se hizo eterna cuando su cuerpo fue encontrado entre los escombros.
Guillermina, con la fe como su sostén, busca consuelo en su dolor. Un altar en su sala dedicado al Niño Jesús y a la Virgen María es su refugio espiritual. Su fe la mantiene firme, presentando sus súplicas a Dios cada día.
El presentimiento de Guillermina la alertó la noche del suceso. Una voz le llamó en la madrugada, un presagio de la tragedia que estaba por llegar. El dolor de perder a su hijo se entrelaza con la certeza de que su espíritu la sigue guiando desde el más allá.
Miguel Ángel, recordado como un hombre extraordinario, dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron. Su funeral fue un testimonio de la magnitud de su espíritu, con una multitud que acudió a rendirle homenaje, sorprendiendo incluso a su propia madre.
La memoria de Miguel Ángel pervive en el amor de su familia y en el legado que dejó. Su partida ha dejado un vacío imposible de llenar, pero su espíritu perdurará en cada uno de los corazones que tocó con su bondad y amor incondicional.
