El impacto del estrés durante el embarazo en el desarrollo cerebral y el comportamiento fetal

El impacto del estrés durante el embarazo en el desarrollo cerebral y el comportamiento fetal

Durante el embarazo, el estrés puede afectar el cerebro y el comportamiento del feto, según la catedrática de Psicobiología de la UNED, María Cruz Rodríguez. Experimentos con ratas muestran que el estrés crónico durante la gestación puede provocar cambios en la feminización de machos y la masculinización de hembras. Estos cambios se observan en el aumento o reducción del número de neuronas en diferentes núcleos cerebrales en función del sexo. Además, se alteran los niveles hormonales, disminuyendo la testosterona en machos y el estradiol en hembras.

Durante el embarazo, el estrés puede tener un impacto significativo en el cerebro y el comportamiento del feto, según la reconocida catedrática de Psicobiología de la UNED, María Cruz Rodríguez. Los estudios realizados con ratas han revelado que el estrés crónico durante la gestación puede desencadenar cambios sorprendentes en la feminización de los machos y la masculinización de las hembras. Estos cambios se manifiestan en la modificación del número de neuronas en diversas regiones cerebrales dependiendo del género, así como en la alteración de los niveles hormonales, con una disminución de la testosterona en machos y del estradiol en hembras.

La Dra. María Cruz Rodríguez, experta en Psicobiología de la UNED, ha explicado cómo el estrés durante el embarazo puede influir en la formación del cerebro y el comportamiento del feto, incluso antes de su nacimiento. En fascinantes experimentos con ratas, se ha demostrado que el estrés crónico durante la gestación puede provocar lo que se conoce como “feminización en machos” y “masculinización en hembras”.

Los hallazgos de sus investigaciones revelan que el estrés crónico durante la gestación puede alterar la cantidad de neuronas en el cerebro de las ratas, aumentándolas en hembras y reduciéndolas en machos en las mismas áreas cerebrales. Esto conlleva a cambios en el patrón característico de cada sexo. Además, se ha observado que estos cambios hormonales afectan los niveles de testosterona en machos y de estradiol en hembras, lo que finalmente impacta en su comportamiento parental.

Se ha descubierto que las crías de madres estresadas, al alcanzar la edad adulta, muestran comportamientos maternales atípicos. Por ejemplo, las hijas no presentan instintos maternales, mientras que los machos exhiben comportamientos de cuidado propios de las madres. Estos resultados sugieren que el estrés perinatal puede alterar los circuitos cerebrales relacionados con las respuestas emocionales y los lazos de cuidado, con posibles paralelismos en seres humanos.

La Dra. Cruz destaca que las mujeres que experimentan estrés crónico durante el embarazo, como en casos de violencia doméstica o en contextos de guerra, pueden enfrentar dificultades para establecer vínculos emocionales con sus bebés, lo que repercute en el desarrollo emocional y social de sus hijos. Este fenómeno se debe a que el aumento de cortisol en las madres humanas, o de corticosterona en las ratas, altera el entorno hormonal del feto y provoca cambios en el cerebro y el comportamiento.

Para investigar a fondo estos mecanismos, el equipo de la UNED especializado en conducta parental desde una perspectiva neurobiológica ha desarrollado un innovador modelo experimental. Este modelo implica exponer a ratas gestantes a factores de estrés controlados, como luz, calor e inmovilización, durante 45 minutos diarios en el último tercio de gestación, permitiendo analizar cómo estas experiencias prenatales influyen en el comportamiento parental futuro, crucial para la supervivencia de la especie.

La investigación en este campo comenzó hace más de tres décadas en la UNED y ha evolucionado hasta incluir estudios en humanos en colaboración con la Universidad Estatal de Rutgers en Nueva Jersey (Estados Unidos), con el respaldo financiero de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. Los resultados obtenidos en humanos han evidenciado un…