El tipo de inversión necesario para el país en la actualidad
En El Rosalito, San José de Ocoa, se encuentra un territorio estratégico para la economía y servicios del país. En esta zona, se garantiza el suministro de agua de las cuatro presas del río Nizao para generar electricidad, abastecer acueductos e irrigar cultivos. El lugar, ubicado entre los ríos Nizao y Mahoma, es vital para las represas de Jigüey, Aguacate, Valdesia y Las Barías, que abastecen de agua a Santo Domingo, San Cristóbal y Baní, así como para la agricultura en San Cristóbal y el Valle de Peravia. El Rosalito cuenta con más de 20 arroyos con agua permanente, lo que ha sido posible gracias a la labor de los agricultores locales durante casi 200 años.
En las montañas de El Rosalito, en San José de Ocoa, se esconde un tesoro estratégico para la economía y los servicios de la República Dominicana. Este lugar es un núcleo vital que asegura el abastecimiento de agua de las cuatro presas del río Nizao, las cuales son fundamentales para generar electricidad, suministrar agua a las ciudades y regar los campos. La ubicación estratégica de El Rosalito, entre los ríos Nizao y Mahoma, es crucial para las operaciones de las presas de Jigüey, Aguacate, Valdesia y Las Barías, que proveen de agua a Santo Domingo, San Cristóbal, y Baní, así como para la agricultura en San Cristóbal y el Valle de Peravia.
En este rincón montañoso de San José de Ocoa, la vida gira en torno a la gestión del agua y al cultivo de café. Gracias al esfuerzo de agricultores locales a lo largo de casi dos siglos, El Rosalito cuenta con más de 20 arroyos de agua permanente. Este preciado recurso hídrico es el resultado del trabajo de generaciones que han cultivado café a la sombra, creando un entorno propicio para mantener vivas las fuentes naturales de agua.
A pesar de la tendencia general de migrar de las zonas rurales a las urbanas, los habitantes de El Rosalito se aferran a su tierra por su productividad. En especial, el cultivo del café ha despertado un renovado interés entre los lugareños debido a los atractivos precios que actualmente alcanza en el mercado. Este cultivo no solo es rentable, sino que también contribuye a la conservación del medio ambiente y a la generación de divisas y empleo para la región.
Sin embargo, la falta de infraestructura vial es un obstáculo crucial para el desarrollo de El Rosalito. La carencia de una carretera que conecte la zona con La Ciénaga dificulta la comercialización de los productos agrícolas y el acceso a servicios básicos. La construcción de una vía y un puente sobre el río Nizao transformaría este pintoresco pueblo en un centro de prosperidad, turismo sostenible y conservación ambiental, impulsando la producción de café y generando beneficios económicos significativos.
Los agricultores locales, con el respaldo de la Red Nacional de Productores y Emprendedores de Café, llevan años luchando por la construcción de esta infraestructura clave. Es crucial que las autoridades tomen cartas en el asunto y finalicen este proyecto, que se suma a otras obras importantes realizadas por el gobierno en la provincia de Ocoa. La intervención del gobierno de Luis Abinader en la región, incluyendo la construcción de la carretera Nizao-Rancho Arriba y el acueducto municipal, demuestran un compromiso con el desarrollo de la zona.
La reciente asignación de recursos para inversiones en el presupuesto complementario de este año es un paso en la dirección correcta. Con más de 70,000 millones de pesos destinados a proyectos de infraestructura, se espera que se impulse el desarrollo económico y se fomente la inversión en sectores clave para el crecimiento sostenible de la región. El futuro de El Rosalito y su comunidad depende de la colaboración entre el gobierno, los agricultores y los emprendedores locales para asegurar un desarrollo equitativo y sostenible en la región de San José de Ocoa.
