Espera de 12 años: Construcción del comedor del Politécnico de Villa González
El Politécnico Milagros Hernández en Villa González espera desde hace doce años la construcción de un comedor para sus estudiantes. A pesar de los esfuerzos y protestas, los contratistas no han completado la obra, dejando el terreno abandonado y cubierto de vegetación. Desde 2014, los alumnos han tenido que comer en el piso, pasillos y aulas debido a la falta de esta instalación.
Doce años han pasado desde que en el Politécnico Milagros Hernández en Villa González comenzaron a soñar con tener un comedor para sus estudiantes. Sin embargo, la realidad es que los jóvenes aún se ven obligados a comer en el suelo, en pasillos y aulas, debido a la ausencia de esta instalación tan necesaria.
Las protestas y esfuerzos de la comunidad educativa no han sido suficientes para lograr que los contratistas finalicen la construcción del comedor. A pesar de que se colocaron columnas de varillas y se despejó el terreno con hojas de zinc, la obra quedó abandonada, cubierta por la vegetación que ha crecido en el lugar.
Desde 2014, cuando se implementó la jornada escolar extendida en República Dominicana, los alumnos de este centro educativo han tenido que improvisar lugares para alimentarse, ya sea en el suelo, debajo de los árboles o en los salones, ante la falta del comedor prometido.
A pesar de los intentos de llegar a acuerdos con el Ministerio de Educación, los plazos establecidos para concluir la infraestructura nunca se han cumplido. Los estudiantes continúan esperando mientras las varillas se corroen y la maleza se adueña del terreno destinado al comedor.
A pesar de las promesas de licitación y los estudios de lugar realizados, la construcción del comedor sigue sin concretarse. Tanto las autoridades del Politécnico como el director del Distrito Educativo han confirmado que la situación persiste, dejando a los estudiantes en una situación precaria y poco higiénica.
Esperemos que pronto se encuentre una solución a esta situación, y que los estudiantes del Politécnico Milagros Hernández puedan disfrutar de un espacio adecuado para alimentarse y desarrollarse en un ambiente propicio para el aprendizaje.
