Estrategia Comunicacional: Deportaciones de haitianos como espectáculo.
El gobierno del presidente Luis Abinader muestra un fuerte enfoque en deportaciones de haitianos en situación migratoria irregular a través de la Dirección General de Migración. Esta estrategia, que destaca la repatriación de personas como principal logro, podría tener un efecto negativo en la imagen internacional del país. La comunicación de esta política migratoria como un espectáculo podría debilitar la soberanía del Estado y generar críticas externas.
El gobierno del presidente Luis Abinader está llevando a cabo un enfoque contundente en las deportaciones de haitianos en situación migratoria irregular a través de la Dirección General de Migración. Aunque se destaca la repatriación de personas como un logro principal, esta estrategia podría tener repercusiones negativas en la reputación internacional del país. La presentación de esta política migratoria como un espectáculo corre el riesgo de debilitar la soberanía del Estado y provocar críticas del exterior.
Los informes diarios, semanales, mensuales y anuales de deportaciones de haitianos en situación migratoria irregular, que se han convertido en el sello distintivo de la política migratoria del gobierno del presidente Luis Abinader a través de la Dirección General de Migración, podrían no fortalecer la imagen de soberanía y autoridad del Estado, sino convertirse en un arma de doble filo que socave la credibilidad del país a nivel internacional.
Cuando una política pública se transforma en un espectáculo, la soberanía deja de ser una fortaleza y se convierte en una vulnerabilidad. En este contexto, la estrategia comunicacional de la política migratoria parece enfocarse principalmente en la repatriación de personas en situación migratoria irregular. Aunque esto pueda recibir apoyo interno en un clima marcado por sentimientos anti-haitianos, hacia el exterior proyecta una imagen de insensibilidad ante la crisis humanitaria que impulsa a miles de personas a emigrar.
En lugar de una política migratoria integral, el énfasis en las deportaciones parece ser una distracción efectiva a nivel interno, capitalizando temores, prejuicios y emociones sociales. Sin embargo, este enfoque expone al país a críticas a nivel internacional y debilita su posición al sostener que la crisis en Haití debe ser abordada como un problema regional, no exclusivamente dominicano.
Tanto a nivel nacional como internacional, estas deportaciones son percibidas como desproporcionadas, ya que da la impresión de que en la República Dominicana, los únicos extranjeros en situación irregular son haitianos. Esta focalización exclusiva genera críticas y refuerza la percepción de que la ley se aplica de forma sesgada en términos étnicos y políticos.
La comunicación como espectáculo
Una estrategia comunicacional efectiva debería guiar la opinión pública y reforzar la legitimidad de las acciones gubernamentales tanto a nivel interno como externo. Sin embargo, cuando se reduce a la divulgación constante de cifras de deportados presentadas como logros destacados de la política migratoria, el mensaje ya no es institucional y se convierte en evidencia de un trato desigual hacia un grupo específico, con los consiguientes costos políticos y diplomáticos.
La política migratoria y su comunicación parecen enfocarse en mostrar resultados rápidos y visibles, aunque no reflejen una gestión integral del fenómeno migratorio. La exhibición constante de cifras puede ser beneficiosa en términos de opinión pública interna, pero proyecta hacia el exterior una imagen de criminalización de la pobreza y la vulnerabilidad humana. Esta percepción no solo daña la imagen del país, sino que también…
