Familiares de víctimas de tiroteo en Santiago denuncian ejecución.
Eslayne Agramonte, esposa de Elvis Antonio Jiménez Rodríguez, quien fue asesinado a tiros en la peluquería “Valerio Barber shop” mientras recibía un corte de pelo.
Familiares de José Vladimir Valerio Estévez, dueño de la peluquería, y de Elvis Antonio Jiménez Rodríguez, fallecidos en un tiroteo en la avenida Olímpica de Santiago, piden a las autoridades esclarecer los hechos y limpiar la reputación de sus parientes.
Afirman que las víctimas no estaban relacionadas con las otras tres personas fallecidas en el incidente y cuestionan la versión oficial de un tiroteo.
Rafael Valerio Estévez, pariente de José Vladimir, considera el suceso como una “ejecución planificada” y no un enfrentamiento.
Acusa a la policía de actuar de manera irregular al entrar en un edificio con varios negocios y familias.
Eslayne Agramonte, la esposa de Elvis Antonio Jiménez Rodríguez, vivió la tragedia de perder a su esposo a tiros en la “Valerio Barber Shop” mientras recibía un corte de pelo. La historia detrás de esta terrible pérdida ha sacudido a sus seres queridos y ha generado un clamor de justicia en busca de respuestas.
Los familiares de José Vladimir Valerio Estévez, propietario de la peluquería, y de Elvis Antonio Jiménez Rodríguez, víctimas del tiroteo en la avenida Olímpica de Santiago, claman a las autoridades para que esclarezcan los hechos y restablezcan el honor de sus familiares. Rechazan tajantemente la versión oficial que sugiere un enfrentamiento y aseguran que las víctimas no estaban relacionadas con las otras personas fallecidas en el incidente.
Rafael Valerio Estévez, pariente de José Vladimir, describe el evento como una “ejecución planificada” y no como un simple tiroteo casual. Acusa a la policía de haber actuado de manera inapropiada al irrumpir en un edificio con múltiples negocios y familias, sembrando dudas sobre la actuación de las autoridades en este caso tan lamentable.
Las palabras de Eslayne Agramonte, la esposa doliente, revelan la angustia y la desesperación de una mujer que exige la verdad y la inocencia de su esposo y los jóvenes involucrados en esta tragedia. Con lágrimas en los ojos, desafía las acusaciones que los señalan como delincuentes, resaltando que solo estaban en la peluquería para un corte de pelo, como lo hacían habitualmente.
La viuda denuncia una supuesta “masacre” y la manipulación de pruebas para justificar las muertes, desatando un torbellino de incertidumbre y desconfianza en torno a lo sucedido. A pesar de todo, confía en que el Ministerio Público arrojará luz sobre este oscuro episodio y se hará justicia, marcando un nuevo capítulo en la búsqueda de respuestas y verdad para los afectados.
