Haití: Cambios constantes en medio de la estabilidad

Haití: Cambios constantes en medio de la estabilidad

El 7 de febrero de 2026, en el cuadragésimo aniversario de la caída de la dictadura duvalierista, Haití entregó el poder ejecutivo a un empresario sin mandato popular que ya lo ejercía, sin realizar elecciones. Este hombre tenía 15 meses de promesas incumplidas y se vio involucrado en la contratación de mercenarios y en la muerte de 8,000 personas en 2025. Esta situación se considera una paradoja ya que ocurrió cuarenta años después de que el pueblo haitiano creyera haber elegido la democracia tras la caída de la dictadura de los Duvalier.

El 7 de febrero de 2026, en el cuadragésimo aniversario de la caída de la dictadura duvalierista, Haití presenció un acontecimiento que desafía toda lógica: el traspaso del poder ejecutivo a un empresario sin el respaldo del voto popular, quien ya ejercía dicho poder sin haber pasado por elecciones. Una situación que deja perplejos a propios y extraños.

Este hombre, con un historial de 15 meses de promesas incumplidas, se vio implicado en hechos tan graves como la contratación de mercenarios y la muerte de 8,000 personas en el año 2025. Un escenario que pinta una realidad desoladora en la nación más pobre del hemisferio occidental.

El peso de la historia se hace sentir con fuerza en esta fecha emblemática. Hace cuarenta años, el 7 de febrero marcaba el fin de la dictadura de los Duvalier y el supuesto inicio de la democracia para el pueblo haitiano. Sin embargo, en una ironía histórica dolorosa, el poder ejecutivo fue entregado a un individuo que jamás ha sido electo por la ciudadanía.

El concepto de “El Gatopardo” cobra vida en este escenario, recordando la famosa frase de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “Todo debe cambiar para que todo siga igual.” Un ciclo repetitivo de poder e injusticia que parece no tener fin en la realidad haitiana.

Alix Didier Fils-Aimé, empresario de 52 años, asumió como Primer Ministro en noviembre de 2024 y se mantuvo en el cargo durante 15 meses. Su designación nuevamente el 7 de febrero de 2026, sin respaldo electoral, revela una continuidad preocupante en medio de una crisis que clama por soluciones reales y no por más de lo mismo.

Haití, lejos de ser un Estado funcional, se debate en una situación caótica donde las pandillas tienen el control de gran parte del territorio, incluyendo la capital. Las cifras de violencia y desplazamiento son alarmantes, reflejando una realidad desgarradora que exige atención internacional urgente.

En medio de esta ficción jurídica que se sostiene con hilos frágiles, Haití enfrenta un panorama desafiante que requiere acciones concretas y comprometidas para lograr una verdadera estabilidad y progreso en esta nación caribeña.