Es loable la sentencia emitida por la juez Rosanna Vásquez Febrillet para restaurar derechos constitucionales conculcados por el gobierno a nuestro gerente general.
En cualquier otro país que no fuera la República Dominicana de hoy, la disposición llevaría paz y tranquilidad a los padres, hermanos y a la familia de José Angel Gómez Canaán, víctima del acoso y del abuso.
Pero aquí, donde el Presidente de la República desobedece la Constitución y las leyes que juró cumplir y hacer cumplir, es otra la historia.
Aquí, donde los que manejan el poder pretenden asustar, como querrían en su momento "dar un susto" al desaparecido Orlando Martínez, hay que mantenerse alertas
Aquí incumplen las leyes desde arriba, emiten sentencias contrariando sus leyes orgánicas hasta instituciones recién creadas como el Tribunal Electoral, y las sentencias judiciales son violadas.
La sentencia judicial es bien recibida, pero en modo alguno puede tranquilizar a este medio y a sus ejecutivos y propietarios, víctimas del asedio y la persecución en los últimos meses, después que se anunció la publicación de investiaciones de corrupción gubernamental.
Hay que mantenerse alertas, ante el desenfado y la hipocresía del poder desbordado.
Estamos, pues, en alerta.
Y solo vamos a descansar cuando cesen el atropello y el abuso de poder de estos mandantes, que más temprano que tarde, deberán responder por sus actos.
Que sepan de nuestra disposición de defender los derechos conculcados a cualquier ciudadano dominicano, no solamente los de nuestro gerente general.
Como lo ha hecho esta juez, al defender con su sentencia los derechos constitucionales de libre tránsito que niegan el desborde y el desenfreno de una autoridad desenfrenada, desbordada.
Que sepan que solo tenemos miedo, al miedo.