Invidentes sin acceso a terapias por cierre de centro en Santiago
El Centro de Capacitación para Ciegos (CECAPCI) cerró debido al deterioro de la edificación donde operaba, dejando desamparadas a más de 1,500 familias que recibían servicios para personas con discapacidad visual, niños con dificultad en el aprendizaje, trastorno del espectro autista y dificultad conductual. La institución sin fines de lucro funcionaba hace más de 15 años y las familias se han visto obligadas a detener las terapias de sus hijos, ya que las sesiones fuera del centro son costosas, entre 6,000 y 12,000 pesos por un paquete de 2 o 3 terapias semanales.
El Centro de Capacitación para Ciegos (CECAPCI) ha cerrado sus puertas, dejando a más de 1,500 familias sin el crucial apoyo que recibían para personas con discapacidades visuales, dificultades de aprendizaje, autismo y problemas conductuales. Durante más de 15 años, esta institución sin fines de lucro ha sido un pilar para estas familias, ofreciéndoles servicios integrales y terapias fundamentales para el desarrollo de sus seres queridos.
Imagínate la desolación de estas familias al tener que detener las terapias de sus hijos debido al cierre del centro. Las sesiones fuera del centro son caras, oscilando entre los 6,000 y 12,000 pesos por un paquete de 2 o 3 terapias semanales. Esto ha dejado a padres como Teresa Castro, madre de un niño con autismo, sin saber qué hacer ni a dónde acudir, sintiéndose completamente desubicados y sin rumbo.
En el Centro de Capacitación para Ciegos, no solo los niños recibían terapias individuales, sino que también se brindaba un valioso apoyo a nivel familiar. El impacto positivo era evidente: niños que antes tenían dificultades para comunicarse lograban expresarse con claridad y conectar con sus familias. La integración con otros niños y los avances en el desarrollo eran notables. Por desgracia, con el cierre del centro, muchos han experimentado una dolorosa regresión en el progreso de sus hijos.
Personas como Emely Guzmán, cuyo hijo de 3 años tiene Parálisis Cerebral Infantil, se han visto afectadas al perder el acceso a terapias de estimulación temprana. La incertidumbre y la preocupación reinan entre las familias, que enfrentan la angustia de no contar con un lugar de apoyo como lo era el CECAPCI.
La falta de alternativas ha llevado a situaciones desesperadas. Anthony Martínez, residente en San Francisco de Macorís, se ve obligado a desplazarse hasta Santiago para recibir capacitaciones, al no encontrar otro lugar que ofrezca los servicios especializados que tanto necesita. La comunidad se ve sacudida por la ausencia de este centro vital, dejando a su paso un vacío que parece insustituible.
El cierre del Centro de Capacitación para Ciegos no solo ha dejado un edificio vacío, sino también corazones desolados y vidas en pausa. El impacto de su ausencia se extiende más allá de sus paredes, recordándonos la importancia de luchar por el acceso a servicios que son fundamentales para el bienestar y desarrollo de las personas con discapacidades y sus familias.
