José Ramón Peralta: Falta de pruebas en el caso Calamar
José Ramón Peralta compareció ante el Cuarto Juzgado de Instrucción por el caso Calamar, negando que las acusaciones en su contra hayan sido probadas. Durante su gestión, aseguró no existieron irregularidades. Desmintió encuentros ilícitos y señaló la falta de evidencia en las acusaciones presentadas por el Ministerio Público.
José Ramón Peralta, exministro Administrativo de la Presidencia, se presentó ante el Cuarto Juzgado de Instrucción en relación con el caso Calamar, dejando claro que las acusaciones en su contra no han sido respaldadas con pruebas concluyentes. Durante su testimonio, afirmó que no hubo irregularidades en su gestión y desmintió rotundamente cualquier encuentro ilícito que se le imputara.
En un ambiente cargado de tensión, Peralta, acompañado de su abogado Santiago Rodríguez, defendió su actuación durante su periodo en el Estado, argumentando que no existen pruebas tangibles que respalden las acusaciones en su contra. Destacó que las acusaciones carecen de sustento real y no se corresponden con los hechos ocurridos durante su mandato.
De manera enfática, el exministro desacreditó las afirmaciones que sugieren la existencia de reuniones fraudulentas, señalando que dichos relatos son completamente ajenos a la verdad. Enfatizó que las acusaciones presentadas por el Ministerio Público carecen de la evidencia necesaria para sostener un juicio firme y contundente en su contra.
Durante su intervención, Peralta expresó su desconcierto ante la falta de detalles concretos en las acusaciones en su contra, enfatizando que no se especifica ni el día ni la hora de los supuestos eventos. Su postura se mantuvo firme al afirmar que el caso adolece de pruebas sólidas que respalden las acusaciones en su contra, reiterando su inocencia frente a los cargos que se le imputan.
En un intento por desmontar las acusaciones en su contra, José Ramón Peralta dejó claro que no hay pruebas contundentes que lo incriminen en los hechos que se le imputan, manteniendo su postura de que el caso Calamar carece de fundamentos para llevar a cabo una sentencia efectiva.
