La compra de Alaska: Cómo pasó de Rusia a Estados Unidos

La compra de Alaska: Cómo pasó de Rusia a Estados Unidos

En 1867, Estados Unidos compró Alaska a Rusia por US$ 7.2 millones. La colonización rusa duró 126 años, iniciando en 1799 con la búsqueda y comercio de pieles de foca y nutria. Sitka, conocida como el “París del Pacífico”, era un lugar de estilo de vida disipada durante la década de 1830.

En 1867, Estados Unidos adquirió Alaska de Rusia por la suma de US$ 7.2 millones. La colonización rusa de este territorio se extendió durante 126 años, iniciando en 1799 con la búsqueda y comercio de pieles de foca y nutria. Sitka, apodada el “París del Pacífico”, era conocida por su estilo de vida lujoso en la década de 1830.

Recientemente, con toda la controversia surgida tras la propuesta del presidente Trump de comprar Groenlandia, recordé mi visita a Alaska y el descubrimiento de la Catedral Ortodoxa Rusa San Miguel en Sitka, una réplica de la construcción original de 1844. Fue entonces cuando me percaté de que este territorio había sido una colonia rusa.

En aquel momento, con Andrew Johnson en la presidencia, Estados Unidos adquirió Alaska por US$ 7.2 millones de dólares, poniendo fin a más de un siglo de dominio ruso. Los rusos llegaron a Alaska en busca de pieles de foca y nutria para comerciar con China, marcando así el inicio de su colonización.

Es interesante pensar cómo habría sido la geopolítica actual si esta compra no se hubiera concretado, sobre todo considerando la corta distancia que separa a Alaska de Rusia, planteando incluso la posibilidad de construir puentes entre ambos territorios en varias ocasiones.

La historia nos muestra que estas transacciones territoriales no son algo nuevo. Durante la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson firmó un tratado para la compra de las Islas Vírgenes a Dinamarca por 25,000,000 de dólares en monedas de oro, temiendo una posible invasión alemana a Dinamarca en aquel entonces.

En un contexto más actual, Noruega está tomando medidas para reforzar su soberanía en el norte de Groenlandia y el archipiélago noruego de Svalbard, en un escenario de creciente disputa por recursos y territorios en el Círculo Polar Ártico, en medio del calentamiento global y la competencia entre potencias mundiales.