La crisis política en Bolivia se intensifica con el apoyo de Estados Unidos
Las manifestaciones que desde hace dos semanas han sacudido a Bolivia han escalado en una crisis política y diplomática. El Gobierno de Rodrigo Paz denunció ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un intento de desestabilización y decidió expulsar a la embajadora de Colombia, mientras recibe apoyo de Estados Unidos y otros países de la región.
La crisis, que comenzó a inicios de mes por demandas salariales, escasez y mala calidad de combustibles, así como el rechazo a diversas reformas, ha derivado en pedidos de renuncia contra Paz, quien asumió el poder hace apenas medio año. Las manifestaciones y bloqueos de carreteras están concentrados en La Paz y El Alto, donde participan sindicatos, campesinos aimaras y partidarios del exmandatario Evo Morales.
En respuesta a la creciente presión, Paz anunció un “reordenamiento” de su gabinete ministerial con el objetivo de hacerlo más ágil y receptivo a las demandas sociales. Asimismo, propuso la creación de un Consejo Económico y Social para socializar las reformas de su administración y contrarrestar las acusaciones de privatización.
La situación en La Paz y El Alto se ha vuelto crítica, con bloqueos que han aislado parcialmente la región, provocando una escasez severa de alimentos, combustibles y medicamentos. El Gobierno ha implementado un puente aéreo con aviones argentinos para mitigar la crisis, aunque la situación sigue siendo difícil.
Las protestas se intensificaron con la llegada de una marcha de seguidores de Morales a La Paz. Enfrentamientos, saqueos y ataques contra periodistas marcaron el evento más violento desde el inicio de la crisis. El Gobierno responsabiliza a Morales de fomentar la conflictividad y sugiere una conexión con el narcotráfico, acusaciones que el exmandatario rechaza.
En el ámbito judicial, el canciller boliviano ha solicitado la cooperación del presidente de Colombia para que Morales enfrente un proceso legal por trata agravada de personas. La expulsión de la embajadora colombiana y las declaraciones de Gustavo Petro avivan la tensión diplomática, mientras que Estados Unidos reafirma su apoyo al gobierno de Paz, condenando cualquier intento de derrocarlo.
