La doble vía en Haití: EE.UU. exige elecciones y financia conflictos
La nueva estrategia en Haití implica un aumento del riesgo de violencia.
El jueves 2 de octubre, Henry T. Wooster de la Embajada de EE. UU. en Haití presionó al Consejo Presidencial de Transición para establecer un plan electoral y de transición política.
Al día siguiente, viernes, Brian Nichols anunció pagos por la captura de líderes de pandillas haitianas.
Estas acciones revelan una estrategia de EE. UU. con dos enfoques: exigir un calendario electoral al CPT y apoyar medidas de seguridad agresivas, incluyendo una “Fuerza de Represión de Pandillas” y un programa de recompensas.
La nueva estrategia en Haití ha dado un giro que ha puesto en alerta sobre un posible aumento de la violencia en el país caribeño.
El pasado jueves, Henry T. Wooster, representante de la Embajada de EE. UU. en Haití, presionó al Consejo Presidencial de Transición para que estableciera un plan claro y con plazos para las elecciones y la transición política.
Al día siguiente, viernes, Brian Nichols, Subsecretario de Estado para Latinoamérica y el Caribe, anunció pagos por la captura de líderes de pandillas haitianas, lo que revela una estrategia de EE. UU. con dos enfoques: exigir un calendario electoral y apoyar medidas de seguridad agresivas.
Estas acciones han generado controversia, ya que la estrategia podría desencadenar un incremento inmediato de la violencia en el país.
La insistencia en la organización de un proceso electoral en medio de la preparación de un escenario para una lucha armada intensa y represiva plantea interrogantes sobre la viabilidad de llevar a cabo unas elecciones en un contexto tan volátil.
La experiencia de países como la República Dominicana destaca la importancia de contar con estabilidad, libertad de movimiento, confianza ciudadana y participación cívica para la preparación de comicios exitosos.
La necesidad diplomática de legitimar la transición y buscar una solución liderada por Haití es evidente en las declaraciones del embajador Wooster, quien también presiona al CPT para evitar la perpetuación en el poder y cumplir con su mandato.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno muestra una profunda desconexión entre las expectativas políticas y la situación actual, con la mayor parte de Puerto Príncipe bajo el control de bandas armadas.
La prioridad actual de Estados Unidos es la seguridad, evidenciada por el apoyo a la “Fuerza de Represión de Pandillas” y el programa de recompensas, lo que confirma la intención de combatir a las pandillas haitianas de manera directa y sin rodeos.
Este enfoque de “guerra abierta” contra las pandillas elimina la concepción de una misión de paz convencional y destaca la urgencia de abordar la crisis de seguridad como paso previo a cualquier proceso electoral en el país.
