La OMS informa que 1,200 millones de niños experimentan castigos físicos en sus hogares anualmente

La OMS informa que 1,200 millones de niños experimentan castigos físicos en sus hogares anualmente

Un informe de la Organización Mundial de la Salud revela que alrededor de 1,200 millones de menores de entre 0 y 18 años sufren castigos físicos en sus hogares anualmente, afectando su salud y desarrollo. Entre 2020 y 2024, 41 niñas menores de 14 años murieron a manos de familiares y conocidos. Las tasas de castigo corporal varían entre países, siendo del 30% en Kazajistán y Ucrania, y alcanzando el 77% en Togo. Se destaca que el castigo corporal no brinda beneficios al comportamiento, desarrollo o bienestar infantil, ni a los padres ni a la sociedad.

Un alarmante informe de la Organización Mundial de la Salud reveló recientemente que más de 1,200 millones de niños en todo el mundo, entre 0 y 18 años, sufren castigos físicos en sus hogares cada año. Estas prácticas, lejos de ser beneficiosas, causan daños significativos en la salud y el desarrollo de los más pequeños.

Las cifras son preocupantes: en países como Kazajistán y Ucrania, hasta un 30% de los niños son víctimas de castigo corporal, mientras que en Togo esta cifra asciende alarmantemente al 77%. Estos datos ponen de manifiesto la urgencia de abordar este problema a nivel global.

El director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS, Etienne Krug, ha enfatizado que el castigo corporal no aporta ningún beneficio al comportamiento, desarrollo o bienestar de los niños, ni tampoco a los padres ni a la sociedad en su conjunto.

Es fundamental erradicar esta práctica nociva para garantizar un desarrollo integral y saludable de los niños, tanto en el entorno familiar como en el escolar. Los efectos negativos de los castigos físicos van más allá de las lesiones inmediatas, desencadenando respuestas biológicas perjudiciales y afectando el desarrollo saludable de los menores.

Además, se destaca que los niños con discapacidades, cuyos padres han sido castigados de la misma manera, o que provienen de hogares con problemas de salud mental o adicciones, son los más vulnerables a sufrir castigos corporales. Factores como la pobreza, el racismo y la discriminación también aumentan el riesgo de que estos abusos ocurran.

En los colegios de África y Centroamérica, el 70% de los niños son sometidos a castigos físicos, en comparación con el 25% en la región del Pacífico Occidental. Estas estadísticas son un llamado urgente a tomar medidas para proteger a los más vulnerables y asegurar un entorno seguro y saludable para su desarrollo.

Es necesario concienciar sobre los efectos devastadores de los castigos físicos en los niños, tanto a nivel físico como emocional, y promover prácticas educativas basadas en el respeto y el cuidado. Juntos, como sociedad, podemos crear un mundo donde los niños crezcan libres de violencia y puedan alcanzar todo su potencial. ¡Tomemos acción para proteger a nuestros niños y construir un futuro mejor para todos!