La pandemia privó a 186 millones de estudiantes de oportunidades laborales, advierte la OEI

La pandemia privó a 186 millones de estudiantes de oportunidades laborales, advierte la OEI

Durante la pandemia de COVID-19, Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), advierte que 186 millones de estudiantes en la región han perdido dos años de escolaridad, lo que afectará sus oportunidades laborales. El 50% de los estudiantes no tenía acceso a la conectividad necesaria, interrumpiendo su educación y vínculos culturales. Esto impactará directamente las competencias de los jóvenes afectados.

Durante la pandemia de COVID-19, Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), ha lanzado una advertencia alarmante: más de 186 millones de estudiantes en la región han perdido dos años de escolaridad, lo que tendrá un impacto significativo en sus futuras oportunidades laborales. La falta de acceso a la conectividad ha interrumpido la educación y los lazos culturales de aproximadamente el 50% de los estudiantes, lo que repercutirá directamente en sus competencias.

La pandemia del 2020 ha dejado una “catástrofe generacional” en la región, según Mariano Jabonero. El confinamiento forzado ha afectado a millones de estudiantes, privándolos de dos años de educación escolar, lo que tendrá consecuencias a largo plazo en sus vidas laborales. El secretario general de la OEI destaca que la falta de conectividad ha sido un obstáculo importante para muchos jóvenes, interrumpiendo por completo su educación y su conexión con la cultura.

Jabonero menciona que, tras cinco años de la emergencia sanitaria global, coincide con la descripción de António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, quien calificó el confinamiento por la COVID-19 como un “desastre generacional” para los estudiantes. Esta generación enfrenta una pérdida significativa de dos años de asistencia escolar, lo que resultará en menos competencias y oportunidades laborales en el futuro.

Además de las repercusiones académicas, el confinamiento ha tenido un impacto psicológico notable en los estudiantes, quienes han experimentado un malestar social como consecuencia de esta situación sin precedentes. A pesar de este escenario preocupante, la inversión en educación continúa siendo insuficiente, lo cual agrava la situación actual.

Según Jabonero, la región necesitaría aumentar significativamente la inversión en educación para poder hacer frente a los desafíos post pandemia. La transición digital se presenta como una política crucial para revitalizar la educación en Iberoamérica, ya que la demanda de competencias digitales es cada vez mayor. La OEI ha promovido iniciativas como el Fondo Concursable para financiar proyectos en este ámbito, recibiendo una abrumadora respuesta que superó sus expectativas.

En resumen, la pandemia ha dejado secuelas graves en el sistema educativo de la región, evidenciando la necesidad urgente de invertir en educación y adaptarse a los nuevos retos que plantea la era digital. La educación, como pilar fundamental del desarrollo de una sociedad, requiere de políticas efectivas y recursos adecuados para garantizar un futuro próspero para las generaciones venideras.