Marcha en Belém por el clima: esperanza en medio de estancamiento en la COP30

Marcha en Belém por el clima: esperanza en medio de estancamiento en la COP30

Decenas de miles de manifestantes, incluidos numerosos indígenas, se unieron a la “Gran Marcha Popular” en Belém, Brasil, al margen de la COP30 el 15 de noviembre de 2025. Exigieron medidas urgentes contra el calentamiento global, como proteger la Amazonía y abandonar los combustibles fósiles. Brasil, anfitrión de la conferencia, continúa las negociaciones para abordar temas como la financiación de la crisis climática. La marcha partió de un mercado local y llegó cerca del Parque da Cidade, sede de la COP30, protegida por militares y barricadas. Los organizadores estimaron unos 50.000 manifestantes.

Decenas de miles de personas, incluyendo muchos indígenas, se unieron a la “Gran Marcha Popular” en Belém, Brasil, el 15 de noviembre de 2025, en paralelo a la COP30. Este evento fue una llamada urgente para combatir el cambio climático, proteger la Amazonía y dejar atrás los combustibles fósiles.

Brasil, como anfitrión de la conferencia, está en plenas negociaciones sobre cuestiones cruciales como la financiación para abordar la crisis climática. La marcha, que comenzó en un mercado local y culminó cerca del Parque da Cidade, sede de la COP30, contó con la presencia de alrededor de 50,000 manifestantes.

Entre los participantes se encontraban activistas decididos a presionar a los negociadores de la COP30 para que tomen acciones concretas contra el calentamiento global. Entre ellos, Txai Suruí, una joven brasileña de 28 años, representante visible del movimiento indígena en estas conferencias.

El ambiente estuvo lleno de cánticos ambientalistas y ritmos locales, como el Brega, que sonaba en altavoces. Algunos manifestantes llevaban tres grandes tumbas simbólicas para “enterrar” el petróleo, el gas y el carbón.

El movimiento, mayoritariamente brasileño, hizo un llamado a la masividad en las protestas, siendo ésta la primera vez en cuatro ediciones de la COP en que las ONG consideraban seguro tomar las calles.

Los pueblos indígenas de la Amazonía tuvieron un papel destacado en la marcha y en la COP, buscando defender sus derechos y territorios amenazados. Benedito Huni Kuin, de 50 años, representante de un pueblo indígena en el norte de Brasil, expresó la urgencia de proteger la selva amazónica.

La ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, también se unió a la marcha, mostrando preocupación por proyectos de exploración petrolera cerca de la Amazonía. En esta línea, se plantea la necesidad de una transición hacia fuentes de energía más limpias, con el apoyo de diferentes países como Francia y Colombia.

La movilización en Belém es un recordatorio de la importancia de actuar frente al cambio climático y proteger nuestro planeta para las generaciones futuras. La lucha por un futuro sostenible y respetuoso con el medio ambiente sigue siendo un desafío global que requiere de acciones concretas y compromiso de todos los sectores de la sociedad.