Pedro Cepeda: El legado de un piloto único en la tragedia del Jet Set
Pedro Leonardo Cepeda y Karla Sánchez perdieron la vida en la tragedia de la discoteca Jet Set el 8 de abril. Pedro, de 63 años, era piloto de Delta Air Lines con una carrera de más de 30 años. Vivía entre Estados Unidos y Costa Rica. Karla, su esposa, también falleció dejando a un niño de 12 años en orfandad.
Pedro Leonardo Cepeda y Karla Sánchez perdieron la vida en la tragedia de la discoteca Jet Set el 8 de abril. Pedro, un experimentado piloto de Delta Air Lines con más de 30 años de carrera, compartía su vida entre Estados Unidos y Costa Rica. Su esposa Karla también falleció, dejando atrás a un niño de 12 años en la orfandad.
Altagracia Cepeda, hermana de Pedro, lo recuerda con cariño como el alma de la familia. Pedro, de 63 años, era un hombre alegre que disfrutaba cada momento y contagiaba alegría con sus bailes y ocurrencias. La trágica madrugada del 8 de abril se convirtió en un recuerdo imborrable para Altagracia, quien también lamenta la pérdida de su cuñada Karla en ese fatídico lunes de baile.
Pedro, padre de tres hijos y abuelo de tres nietos, era un piloto destacado de Delta Air Lines con base en el aeropuerto internacional John F. Kennedy (JFK) en Nueva York. A lo largo de su trayectoria, había surcado los cielos con la extinta Pan Am antes de unirse a Delta. Su vida entre Costa Rica y Estados Unidos reflejaba su amor por su familia y su pasión por volar.
La hermana de Pedro recuerda a sus hermanos como sus propios hijos, ya que desde pequeños se encargó de su cuidado y bienestar. La complicidad y el amor fraternal eran evidentes, a pesar de la distancia física entre ellos. Pedro siempre estaba presente en la vida de Altagracia, siendo más que un hermano, un hijo al que protegía y cuidaba con amor incondicional.
La noche antes de la tragedia, Pedro invitó a Altagracia a la fiesta en la discoteca, pero ella tuvo que rechazar la propuesta debido a dolores en la pierna y su inminente regreso a Estados Unidos. A pesar de la negativa, la promesa de reunirse el jueves siguiente para compartir unos tragos quedó en el aire, sin saber que ese encuentro jamás sería como lo habían planeado.
La noticia del colapso de la discoteca llegó a Altagracia mientras esperaba una llamada de Pedro y Karla, quienes no respondían a sus intentos de comunicación. La incertidumbre y la angustia se apoderaron de ella al enterarse del trágico suceso a través de las redes sociales. El impacto de perder a alguien tan querido en esas circunstancias fue devastador, transformando por completo su realidad.
Desde entonces, la vida de Altagracia cambió para siempre, marcando un antes y un después en cada fecha especial y en cada recuerdo compartido con Pedro y Karla. El dolor de su ausencia se convirtió en un recordatorio constante de lo efímera que puede ser la vida y lo importante que es valorar cada momento junto a quienes amamos.
