Schumpeter y El Gatopardo: Un Encuentro entre Economía y Literatura
En su obra Capitalismo, Socialismo y Democracia (1942), Joseph Schumpeter destacó que el desarrollo económico no es lineal, sino un proceso de destrucción y creación. En República Dominicana, el debate sobre la fusión MESCYT-MINERD plantea incertidumbre sobre si generará coherencia institucional o simplemente cambiará sin verdaderos avances. La fusión busca eficiencia, racionalización de recursos y coherencia en la gestión educativa. La propuesta es unificar la educación desde inicial hasta la superior en un solo ministerio.
En su obra “Capitalismo, Socialismo y Democracia” (1942), Joseph Schumpeter nos enseña que el desarrollo económico es un proceso de destrucción y creación, más que una línea recta. Trasladando esta perspectiva al debate en República Dominicana sobre la fusión MESCYT-MINERD, nos encontramos con un escenario incierto: ¿estamos ante una verdadera innovación que impulse la coherencia institucional o simplemente ante un cambio superficial que no conlleve avances significativos?
La propuesta de fusión busca eficiencia, optimización de recursos y coherencia en la gestión educativa. La idea de unificar todos los niveles educativos bajo un mismo ministerio suena atractiva, alineando esfuerzos y maximizando el presupuesto. Sin embargo, existe el riesgo de que la educación superior y las políticas de ciencia, tecnología e innovación se vean relegadas a un segundo plano, limitando su potencial transformador.
En el contexto actual, el modelo de crecimiento económico dominicano muestra señales de agotamiento, con altas tasas en servicios de baja tecnología, escasa inversión en I+D y una brecha persistente en talento STEM. Esto plantea un desafío: pasar de una economía basada en bajos salarios a una más innovadora y basada en el conocimiento. ¿Cómo lograrlo?
Desde la perspectiva del desarrollo productivo y la consolidación del sistema nacional de innovación, las universidades juegan un papel crucial. Son espacios estratégicos para acumular capacidades científicas, absorber conocimiento externo y fomentar la innovación local. Ejemplos como el AirINTEC, un respirador mecánico desarrollado localmente durante la pandemia de COVID-19, demuestran el potencial de la colaboración entre Estado, empresa y academia para superar desafíos críticos.
Es fundamental no privar a las universidades de incentivos y políticas específicas, ya que corremos el riesgo de limitar su potencial a meras instituciones de enseñanza masiva. Es necesario fomentar un ambiente propicio para la investigación, la innovación y la colaboración entre sectores, para impulsar el desarrollo sostenible y la competitividad a largo plazo.
