Transformación en Duquesa: Un Cambio en Marcha Mientras Persiste la Pobreza
En el vertedero de Duquesa, Antonio Pereira, un residente de 31 años de edad, camina por el lugar sin ser afectado por los malos olores, ya que ha crecido en este entorno. Mientras el presidente Luis Abinader daba inicio a la transformación del vertedero, Antonio observaba la realidad cotidiana del lugar: montañas de basura, actividad constante de camiones y aves sobrevolando la zona. La basura en Duquesa es parte de la rutina de quienes viven allí.
En el vertedero de Duquesa, Antonio Pereira, un joven de 31 años, se desplaza con naturalidad entre las montañas de basura, inmune a los malos olores, pues ha crecido en este entorno peculiar. Mientras el presidente Luis Abinader inauguraba el proceso de transformación del vertedero, Antonio observaba con asombro la realidad cotidiana del lugar: camiones en constante movimiento, aves sobrevolando la zona y las interminables pilas de desechos. En Duquesa, la basura forma parte de la rutina diaria de quienes residen allí.
Para Antonio, la basura ya no es una novedad, sino una realidad arraigada en su día a día. A pesar de la visita presidencial y los planes de transformación, la vida en el vertedero continúa sin pausa. Antonio, quien trabaja como chofer de un camión de desechos, siente que las autoridades no comprenden del todo la complejidad de la situación en Duquesa, donde cientos de familias dependen directamente del vertedero para subsistir.
Mientras en un área despejada se anunciaban proyectos de mejoras como canchas deportivas, gimnasios y zonas de esparcimiento, la verdadera realidad de Duquesa seguía presente a pocos metros de distancia: montañas de basura, aves revoloteando y el constante trajín de camiones y trabajadores que buscan en los desechos una oportunidad para sobrevivir.
Antonio describe cómo la vida en Duquesa se rige por reglas propias, donde la supervivencia se entrelaza con la basura y la esperanza de un futuro mejor. Personas como Wilson, de 34 años, nacido en la frontera entre Haití y la República Dominicana, dependen directamente del vertedero para vivir. Con el anuncio de su cierre técnico por parte del gobierno, la incertidumbre y la preocupación se apoderan de quienes ven en la basura su fuente de sustento.
En este entorno único, donde la basura es parte esencial de la vida cotidiana, la comunidad de Duquesa lucha por sobrevivir, reinventándose a diario entre desechos y escombros. La transformación del vertedero promete mejoras, pero para muchos habitantes de este lugar, la incertidumbre y el temor al cierre ponen en riesgo su forma de vida. En Duquesa, la basura no solo es un problema ambiental, sino una realidad humana que desafía la esperanza y la resiliencia de quienes allí conviven día a día.
