Uniendo al Presidente con la Gloria y la Historia

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La oposición en República Dominicana se relaja durante los primeros cien días de un nuevo gobierno, disfrutando de sus fracasos para aumentar sus posibilidades de gobernar en el futuro. Los políticos muestran más interés en el poder que en el bienestar del país. Mientras el pueblo no tome el control, este ciclo antipatriótico continuará, ya que el poder es temporal. Los desafíos persistirán en cada gobierno hasta que se elimine la reelección presidencial y de otros cargos electivos.

La oposición en República Dominicana parece relajarse en los primeros cien días de un nuevo gobierno, aprovechando los fracasos para fortalecer sus posibilidades de gobernar en el futuro. Lamentablemente, los políticos parecen estar más interesados en el poder que en el bienestar del país. Este ciclo antipatriótico continuará mientras el pueblo no tome las riendas, ya que el poder es efímero.

La práctica política en el país permite que la oposición baje la guardia durante los cien días de tregua política, disfrutando de los tropiezos de cada gobierno con la esperanza de acceder al poder en el futuro. Esta actitud pone de manifiesto que lo que menos les importa a los políticos es el país, sino el anhelo de poder, lo cual es una perspectiva desalentadora.

El accionar antipatriótico persistirá mientras no sea el pueblo dominicano quien tenga el control, sino una cúpula política partidaria que cambia de postura según sus intereses. Los desafíos continuarán surgiendo en cada gobierno, siendo imprescindible eliminar la reelección presidencial y de otros cargos electivos para promover una verdadera renovación política.

La falta de conexión entre el gobierno y el pueblo dominicano no es algo nuevo, y parece que cada cuatro años la población termina eligiendo a sus propios opresores en lugar de líderes que los conduzcan hacia un futuro mejor. Esta desconexión ha contribuido a la gradual destrucción de la institucionalidad en el país, erosionando la confianza en el sistema político y en las instituciones.

La relación entre el gobierno y las fuerzas armadas, así como con los organismos de seguridad e inteligencia, ha experimentado un deterioro significativo, generando desconfianza y distancia entre civiles y militares. El avance del crimen organizado ha provocado una convivencia preocupante entre civiles y militares, dificultando la distinción entre quiénes son los verdaderos delincuentes.

En medio de este panorama, es fundamental trabajar en la reconstrucción de la confianza colectiva en las instituciones del país y en la clase política. Solo a través de un compromiso real con el bienestar de la nación y un enfoque transparente en la gestión pública se podrá avanzar hacia una República Dominicana más próspera y justa para todos sus ciudadanos.