El cumpleaños de Eugenio Henríquez Disla: una celebración marcada por la tragedia del Jet Set
Daris Leiris Lebrón y Eugenio Demetrio Henríquez Disla
Eugenio Demetrio Henríquez Disla, de 60 años, perdió la vida trágicamente cuando el techo de la discoteca Jet Set colapsó durante el cumpleaños de Daris Leiris Lebrón. Daris, su esposa, sobrevivió al accidente. La pareja, casada por cuatro años y sin hijos, vivía en Puerto Plata. Eugenio era un empresario ejemplar y Daris es estudiante de medicina.
El trágico suceso que marcó la vida de Daris Leiris Lebrón y Eugenio Demetrio Henríquez Disla en la discoteca Jet Set sigue siendo un recuerdo doloroso para muchos. Eugenio, un empresario ejemplar, perdió la vida en el desplome del techo durante la celebración del cumpleaños de Daris. Ella, una estudiante de medicina, sobrevivió milagrosamente al colapso que cambió su vida para siempre.
Daris recuerda con lágrimas en los ojos el momento en que su esposo falleció a su lado, en medio de muestras de amor y felicidad compartidas. Cuatro años de matrimonio sin hijos que se vieron truncados por la tragedia. Eugenio, recordado como un hombre íntegro y amable, dejó un vacío imposible de llenar en la vida de Daris.
La noche de la tragedia, la discoteca Jet Set se convirtió en escenario de dolor y pérdida, cobrando la vida de 236 personas, entre ellas el reconocido merenguero Rubby Pérez y la gobernadora de Monte Cristi, Nelsy Cruz. La cifra de heridos superó los 180, dejando una marca imborrable en la historia de República Dominicana.
El proceso judicial que siguió al desastre se vio marcado por aplazamientos y dilaciones, lo que aumentó la frustración de los sobrevivientes y familiares de las víctimas. Daris, junto con el Movimiento Justicia Jet Set, sigue luchando por obtener respuestas y justicia para aquellos que perdieron sus vidas en aquella fatídica madrugada.
La esperanza de que la negligencia que causó la tragedia no quede impune es lo que mantiene a Daris y a muchos otros en pie, clamando por una resolución justa en memoria de quienes ya no están. Cada día ocho del mes es un recordatorio doloroso de lo sucedido, pero también es una oportunidad para renovar el compromiso de no descansar hasta que se haga justicia.
