Abandono y deterioro de los cementerios de Barahona

Abandono y deterioro de los cementerios de Barahona

En Barahona, dos cementerios muestran signos de abandono y deterioro: el tradicional, construido en 1922, y el “Don Américo Melo” de 1991. Ambos enfrentan problemas de espacio y falta de mantenimiento, con maleza, basura y nichos rotos. A pesar de la donación de terrenos por parte de Don Américo Melo, la capacidad se ha visto superada por el crecimiento de la población local. La situación se agrava por la falta de cuidado, afectando la imagen y funcionalidad de ambos cementerios.

En el pintoresco pueblo de Barahona, dos cementerios narran historias de abandono y desgaste a lo largo de los años: el tradicional, erigido en 1922, y el moderno “Don Américo Melo” de 1991. Ambos luchan contra la falta de espacio y la ausencia de cuidado, tapizados de maleza, desechos y tumbas deterioradas. A pesar de la generosa donación de terrenos realizada por Don Américo Melo, la capacidad de ambos camposantos se ha visto superada por el crecimiento de la población local, empeorando su estado y funcionalidad.

Imágenes desoladoras se revelan al explorar estos dos cementerios. Dos lugares, dos historias, pero un mismo problema: el deterioro, el abandono y la escasez de espacio. El cementerio tradicional, con más de un siglo de historia, y el más moderno “Don Américo Melo”, comparten hoy un paisaje marcado por el descuido, la maleza, tumbas en ruinas y estructuras que evidencian el paso del tiempo.

Don Américo Melo, un destacado agroempresario de la región cafetalera, cedió los terrenos para la construcción del cementerio más reciente. Sin embargo, incluso esa generosa donación no fue suficiente ante el crecimiento poblacional, agravando la situación en ambos lugares.

Un recorrido realizado por Listín Diario reveló un escenario desolador desde la entrada principal, donde la falta de mantenimiento es evidente. En el interior, la escena es aún más desgarradora: tumbas agrietadas, cruces en deterioro, y maleza que cubre los senderos internos, dificultando la visita de familiares a sus seres queridos. El ambiente de abandono es palpable y entristecedor.

A pesar del deterioro visible, muchos familiares de los difuntos sepultados prefieren guardar silencio ante la decadencia de estos camposantos. Una sensación de tristeza embarga a todos aquellos que ven cómo el respeto a la memoria de sus seres queridos se desvanece lentamente.

El alcalde Míctor Emilio Fernández de la Cruz anunció un proyecto para intervenir el cementerio María Montez, en colaboración con la Liga Municipal Dominicana. Se destinarán fondos para realizar mejoras como reparaciones, pintura y limpieza, reconociendo la urgencia de actuar para preservar estos espacios.

A pesar de algunos esfuerzos puntuales de limpieza y mantenimiento realizados en el cementerio más antiguo, los residentes subrayan la necesidad de un plan integral y sostenible en el tiempo que garantice el cuidado continuo de estos lugares de descanso eterno. La memoria de los que yacen allí merece ser honrada con respeto y dignidad.