Factores genéticos y hormonales determinan la aparición de lesiones cutáneas benignas
En el ámbito dermatológico, las lesiones cutáneas benignas como los fibromas y los acrocordones son comunes y aunque no implican riesgo de malignidad, su presencia suele preocupar a los pacientes por razones estéticas. Según la dermatóloga Sónica Then Reyes, estas protuberancias, que pueden ser del color de la piel o ligeramente más oscuras, son resultado del crecimiento excesivo de tejido conectivo y epitelial.
La doctora Then Reyes subraya la importancia de acudir a una consulta dermatológica para evaluar estas lesiones, ya que pueden aumentar en número o tamaño con el tiempo. Además, resalta que otra afección común es la papulosis nigricans, caracterizada por pequeñas pápulas oscuras que aparecen en el rostro y el cuello, siendo más frecuente en personas con un tono de piel más oscuro.
La aparición de estas lesiones es multifactorial. La especialista explica que existe una fuerte predisposición genética, siendo común observarlas en varios miembros de una misma familia. También influyen factores hormonales, especialmente durante el embarazo o en personas con resistencia a la insulina, así como el sobrepeso, que aumenta la fricción en los pliegues cutáneos.
Las lesiones benignas suelen crecer lentamente, ser simétricas y no presentar síntomas alarmantes como dolor o sangrado. Sin embargo, cualquier cambio en su apariencia debe ser evaluado por un dermatólogo para descartar problemas mayores. Los acrocordones y fibromas suelen aparecer en áreas de pliegues como el cuello y las axilas, mientras que la papulosis nigricans se manifiesta principalmente en el rostro y el cuello.
