El sabor dominicano conquista paladares en Oklahoma
La vida de los inmigrantes está llena de desafíos, especialmente cuando se encuentran lejos de su comunidad y cultura. Emilia, una dominicana residente en Oklahoma desde hace cinco años, ha vivido esta experiencia de primera mano, sintiendo la falta de compatriotas en su día a día. A diferencia de otros estados donde la diáspora dominicana es más evidente, en Oklahoma, estos encuentros son un verdadero golpe de suerte.
Un día, mientras Emilia disfrutaba de una tarde de café en compañía de una amiga, su hijo David interrumpió con una propuesta que cambió el rumbo de su reunión: conocer a una dominicana que vendía comida. La noticia despertó emoción inmediata y, sin dudar, decidieron salir a conocerla. En Oklahoma, un encuentro como este es un acontecimiento especial.
Al llegar, conocieron a Macier Pérez, una mujer oriunda de Sabana Grande de Palenque, San Cristóbal. Macier compartió su historia: llegó a Florida desde República Dominicana a los siete años y, tras un tiempo en Nueva York debido a la enfermedad de su madre, se estableció en Goldsby, Oklahoma, junto a su familia. Decidida a introducir el sabor de su tierra en un lugar que carecía de él, comenzó a vender comida dominicana a domicilio, llenando un vacío cultural en la zona.
El proyecto de Macier, llamado “La Tambora”, es más que un negocio de comida. Representa un sueño de crear un espacio de encuentro para dominicanos en Oklahoma, un lugar donde la cultura y la identidad se sientan como en casa. Emilia y su amiga, al conocer su historia, no solo encontraron a una compatriota, sino un pedazo de su cultura que desean mantener vivo a través de la gastronomía. En lugares con poca representación cultural dominicana, es esta conexión la que mantiene viva la esencia de su origen.
