El tránsito en el Gran Santo Domingo: un desafío sin control
El tránsito en el Gran Santo Domingo se ha convertido en un caos sin precedentes, caracterizado por un desorden vehicular que roza el colapso, acompañado de altos niveles de contaminación acústica y ambiental. En este escenario, cada sector, desde choferes de transporte público hasta peatones, actúa de acuerdo a sus propios intereses, sumiendo a la ciudad en un descontrol palpable.
Desde Villa Mella hasta el Malecón, y desde la Charles De Gaulle hasta Los Alcarrizos, el desorden vehicular es evidente en toda la extensión del Gran Santo Domingo. Los motoristas, quienes predominan en las rutas, añaden un elemento explosivo a la situación, complicando aún más el panorama para los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digessett), quienes, según su director, enfrentan una carga excesiva frente a la cantidad limitada de efectivos disponibles.
La presencia masiva de motociclistas, a menudo desafiantes, ha derivado en incidentes graves, destacando el caso de un chofer de camión compactador de basura en Santiago y más recientemente, la agresión a un conductor de autobús escolar. Ante este panorama, se sugiere que el gobierno central considere el apoyo de las fuerzas armadas para controlar el caos en las calles, en concordancia con las disposiciones constitucionales sobre el mantenimiento del orden público.
Los motoristas, conocidos por ignorar señales de tráfico y transitar temerariamente, representan una amenaza tanto para ellos mismos como para los peatones. La incautación de vehículos que infringen la ley es vista como una medida necesaria para restablecer el orden. A esto se suma la falta de control sobre camiones y vehículos pesados que circulan a velocidades peligrosas, y el uso indebido de las aceras por parte de negocios y vehículos, obstruyendo el paso a los peatones. La situación se complica aún más con la falta de respuesta de las autoridades municipales ante el deterioro de las condiciones urbanas y los cúmulos de basura, reflejando una gestión ineficaz frente a los problemas cotidianos de la ciudad.
