Impuesto sobre la Renta en la República Dominicana: Un análisis comparativo
La República Dominicana enfrenta un desafío significativo en su sistema tributario, particularmente en lo que respecta al impuesto sobre la renta empresarial, que actualmente se sitúa en un 27 %. Esta cifra es notablemente superior a las tasas observadas en varias economías nórdicas, como Dinamarca y Noruega, que aplican un 22 %, Suecia con un 20.6 %, y Finlandia que marca un 20 %. Además, el país supera el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es del 24.1 %, y el promedio de la Unión Europea, del 21.8 %.
Aunque es cierto que estas naciones también imponen cargas tributarias significativas en otras áreas, han reconocido que un impuesto excesivo sobre la actividad empresarial puede limitar tanto la inversión como la creación de riqueza. Por esta razón, se esmeran en mantener un ambiente de negocios atractivo y competitivo.
La postura de estos países se evidencia en los índices internacionales. En el Índice de Libertad Económica proyectado para 2026, Dinamarca se encuentra en el séptimo lugar, Noruega en el octavo, Suecia en el undécimo y Finlandia en el décimo tercero. En contraste, la República Dominicana se ubica en el puesto 71. Asimismo, en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad 2025, los países nórdicos se posicionan entre los primeros 20 del mundo, mientras que la República Dominicana ocupa el lugar 73.
Un ejemplo de la estrategia nórdica es Suecia, que desde 2008 ha reducido gradualmente su tasa corporativa de un 28 % a un 20.6 %. Otros países en la región han adoptado enfoques similares, demostrando una tendencia a mantener condiciones propicias para la inversión y la actividad económica. En sistemas tributarios complejos y con tasas de impuestos elevadas como el dominicano, surge la necesidad de implementar exenciones y tratamientos especiales para aliviar parte de la carga. Sin embargo, simplificar y hacer más competitivo el sistema fiscal podría reducir esta dependencia, facilitando un entorno más atractivo para el crecimiento económico y la inversión.
