Incremento en el gasto en salud contrasta con la baja inversión en infraestructura en RD
El gasto público en salud en la República Dominicana experimentó un crecimiento notable durante el año 2025, alcanzando un total de RD$239,474.3 millones. Esto representa un incremento del 6.5% en comparación con el año anterior, 2024. Sin embargo, la mayor parte de estos fondos se destinó a cubrir gastos corrientes, lo que plantea importantes desafíos para el desarrollo estructural del sistema sanitario nacional.
Según el informe de Análisis de Desempeño 2025, elaborado por el Ministerio de Hacienda y Economía, un abrumador 92.6% del total del gasto en salud fue destinado a gastos corrientes. Estos incluyen principalmente salarios, insumos y servicios necesarios para la operatividad del sistema, con las remuneraciones creciendo un 16.8% y contribuyendo con 5.9 puntos porcentuales al aumento del gasto corriente.
A pesar de que el gasto de capital, que abarca infraestructura, equipos y expansión del sistema, creció un 8.7%, sigue siendo insuficiente en comparación con el gasto operativo. Este desbalance plantea la necesidad de una reorientación que permita fortalecer la inversión en capital, crucial para mejorar la eficiencia del sistema y su capacidad de respuesta ante futuras demandas sanitarias.
El análisis subfuncional del gasto revela que la mayor parte se dedicó a planificación, gestión y supervisión, absorbiendo el 79.5% del total. En comparación, los servicios hospitalarios representaron solo un 10.8%, y las acciones de salud pública y prevención un escaso 6.8%, lo que evidencia un enfoque predominantemente curativo.
Sin embargo, se observaron incrementos significativos en áreas estratégicas como investigación en salud, así como en servicios relacionados con la salud sexual y reproductiva, y centros materno-infantiles, con un crecimiento de hasta 835.8% respecto a 2024. Aunque estas cifras reflejan un interés en áreas prioritarias, persiste el desafío de equilibrar el gasto entre la atención inmediata y la inversión a largo plazo.
El informe concluye que es crucial aumentar la inversión en infraestructura, tecnología y prevención para mejorar la calidad de los servicios de salud y aliviar la presión sobre los hospitales en los años venideros. Los expertos coinciden en que construir un sistema de salud más resiliente, preventivo y sostenible debe ser la meta a futuro.
