La paradoja legislativa en República Dominicana
En la República Dominicana, el problema no radica en la ausencia de leyes, sino en el creciente abismo entre las normas escritas, las instituciones encargadas de su cumplimiento y el comportamiento diario de la ciudadanía, que parece haber normalizado el incumplimiento legal.
Este tema ha sido nuevamente puesto bajo la lupa gracias a una reflexión del experimentado periodista Aníbal de Castro, quien señala que el país sufre de un “superávit legal”. Según De Castro, existen normas para casi todo, pero la realidad muestra que muchas no se cumplen, lo que genera una grieta institucional preocupante.
La legislación dominicana está compuesta por más de cien mil leyes, ordenanzas y tratados internacionales con categoría legislativa. Sin embargo, el verdadero desafío es la dispersión, inobservancia y limitada eficacia de estas normativas. Tanto la falta de leyes como su sobreabundancia pueden erosionar el orden institucional y convertir la ley en una mera formalidad.
Es notorio que en la sociedad dominicana se ha arraigado una “cultura del incumplimiento”. A pesar de la existencia de normativas para casi cualquier situación imaginable, muchas de estas leyes no se respetan. Esta permisividad legal ha convertido la ley en un obstáculo negociable, debilitando el Estado de derecho y socavando la autoridad institucional cuando las normas se aplican de manera selectiva.
